Enfermedades:
Infarto de miocardio
Última actualización: Miércoles, 18 de Agosto de 2010 - Actualizado a las 14:03h.
¿Qué es?
El infarto de miocardio es el cuadro clínico producido por la muerte de
una porción del músculo cardíaco que se produce cuando se obstruye
completamente una arteria coronaria. Cuando se produce la obstrucción
se suprime el aporte sanguíneo.Si el músculo cardíaco carece de oxígeno durante demasiado tiempo, el tejido de esa zona muere y no se regenera.
Causas
Para que el corazón funcione correctamente la sangre debe circular a
través de las arterias coronarias. Sin embargo, estas arterias pueden
estrecharse dificultando la circulación. Si el corazón se expone a un
sobreesfuerzo pueden aparecer trastornos y formarse un coágulo que a su
vez puede tapar una arteria semiobstruida. Esta obstrucción, interrumpe
el suministro de sangre a las fibras del músculo cardiaco. Al dejar de
recibir sangre estas fibras mueren de forma irreversible. El infarto de
miocardio ocurre cuando un coágulo de sangre (trombosis coronaria)
obstruye una arteria estrechada. Normalmente el infarto de miocardio no
sucede de forma repentina. Puede llegar causado por la
arterioesclerosis, un proceso prologado que estrecha los vasos
coronarios.
Síntomas de Infarto de miocardio
El infarto de miocardio se manifiesta con dolores o presión en la
zona torácica, sensación de agotamiento, cansancio, mareos y dolor o
calambres en el brazo izquierdo. Estos dolores no ceden aunque la
persona haga reposo. Los síntomas habituales son:
- Dolor
torácico intenso y prolongado, que se percibe como una presión intensa
y que puede extenderse a brazos y hombros (sobre todo izquierdos),
espalda e incluso dientes y mandíbula. El dolor se describe como un
puño enorme que retuerce el corazón. Es similar al de la angina de
pecho, pero más prolongado y no cesa aunque se aplique un comprimido de
nitroglicerina bajo la lengua.
- Dificultad para respirar.
- Sudoración.
- Palidez.
- Mareo. Es el único síntoma en un 10 por ciento.
- Otros: Pueden aparecer náuseas, vómitos, desfallecimiento y sudoración.
Prevención
El riesgo de padecer un infarto puede evitarse siguiendo algunas pautas de vida saludable:
- Dejar de fumar
- Llevar una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, legumbres y cereales.
- Hacer ejercicio.
- Evitar las bebidas alcoholicas
Diagnósticos
- Monitorización electrocardiográfica: Constituye un elemento
fundamental para el diagnóstico del infarto agudo, porque, además,
permite analizar su evolución. Al paciente se le mantiene controlado a
través de un monitor de electrocardiograma durante todo el tiempo que
permanece en la unidad coronaria del hospital. Es una representación
gráfica de las fuerzas eléctricas que trabajan sobre el corazón.
Durante el ciclo cardíaco de bombeo y llenado, un patrón de pulsos
eléctricos cambiantes refleja exactamente la acción del corazón. Es
indoloro y suele hacerse con el paciente estirado y tranquilo, excepto
cuando se realiza durante una prueba de esfuerzo. Sólo detecta
alteraciones en el momento en que se produce el dolor. Con
posterioridad, se emplea únicamente para confirmar o descartar si se ha
producido daño en el corazón.
- Análisis de sangre: El dato
que puede obtenerse a través del análisis en laboratorio verdaderamente
relevante para realizar un diagnóstico es el aumento de la actividad
sérica de determinadas enzimas, que se liberan dentro del torrente
sanguíneo a causa de la necrosis que se está produciendo. Para dar éste
último con seguridad, los valores enzimáticos se toman por series
durante los 3 primeros días. Los valores máximos de estas enzimas
presentan una correlación discreta con la extensión de la necrosis,
aunque también se deben tener en cuenta otros factores que influyen en
su grado de actividad. En definitiva, se trata de un cálculo de valores
complejo. Por otra parte, también se obtienen parámetros interesantes
para el pronóstico, como el nivel de colesterol, los niveles de azúcar
(la diabetes aumenta el riesgo de cardiopatía) y de hormonas tiroideas
(una tiroides hiperactiva puede producir anomalías cardiacas).
- Prueba
de esfuerzo: Se puede hacer sobre una bicicleta estática o una cinta
rodante. Se colocan electrodos en el cuerpo (para el registro del
electrocardiograma) y un manguito de tensión; el paciente pedalea o
anda por la cinta rodante. El médico que supervisa la prueba observa
mientras tanto los cambios de tensión arterial, pulso y trazados del
electrocardiograma. La prueba se completa en media hora (se abandona si
aparecen cambios que sugieran enfermedad en los parámetros observados,
o si el paciente no la tolera físicamente por agotamiento o por
dificultad para respirar).
- Los estudios isotópicos
asociados a la prueba de esfuerzo consisten en el estudio del corazón
con isótopos. Consiste en inyectar una pequeña dosis de isótopo
radiactivo en la vena durante la prueba de ejercicio en cinta rodante.
Un dispositivo especial registra una serie de imágenes de las
localizaciones del isótopo en el corazón (las áreas oscuras indican
partes del corazón donde no llega bien el flujo de sangre). Sin
embargo, no dan información sobre la arteria bloqueada en concreto.
Existen diferentes modalidades de exploración isotópica: la
escintigrafía, que aumenta la sensibilidad y la especificidad de la
prueba de esfuerzo en varones; la ventriculografía, que permite
determinar con gran rapidez los volúmenes ventriculares y detectar
zonas de movilidad anormal a causa de la isquemia, muy útiles de cara
al pronóstico; y la gammagrafía, que puede detectar defectos en la
expansión o contracción de la pared del corazón, señal de que las
arterias no transportan la suficiente cantidad de sangre oxigenada a la
zona.
- Cateterismo cardíaco y coronariografía. Es la técnica
más adecuada para determinar la posible presencia y extensión de
cardiopatía isquémica. La coronariografía permite determinar la
localización y grado de obstrucción de las lesiones arteriales que
puedan haberse producido. No puede realizarse cuando el paciente
presenta trastornos de coagulación, insuficiencia cardiaca, disfunción
ventricular, patologías que también impiden realizar cirugía cardiaca.
Tratamientos
Cuando aparecen síntomas de un infarto de miocardio, los
pacientes deben llamar a los servicios de emergencia y posteriormente
pueden tomar una aspirina (tiene un efecto antiplaquetario que inhibe
la formación de coágulos en las arterias).
Una vez en el hospital, los pacientes pueden recibir distintos tipos
de tratamientos:
- Oxígeno.
Suele
ser la primera medida que toman los facultativos en el hospital y en
la propia ambulancia.
- Analgésicos.
En
las situaciones en las que el dolor torácico persiste se
administra morfina o fármacos similares para aliviarlo.
- Betabloqueantes.
Impiden
el efecto estimulante de la adrenalina en el corazón. De esta
forma el latido del corazón es más lento y tiene menos
fuerza, por lo que el músculo necesita menos oxígeno.
- Trombolíticos.
Disuelven
los coágulos que impiden que fluya la sangre. Para que sean
eficaces deben administrarse en la hora siguiente al inicio de los
síntomas.
- Antiagregantes
plaquetarios. Este
tipo de fármacos (como por ejemplo la aspirina) impiden la
agregación plaquetaria en la formación de los trombos.
- Calcioantagonistas.
Son
bloqueadores de los canales del calcio. Impiden la entrada de calcio
en las células del miocardio. De esta forma disminuye la
tendencia de las arterias coronarias a estrecharse y posibilitan que
el corazón trabaje menos por lo que descienden sus necesidades
de oxígeno. También reduce la tensión arterial.
- Nitratos.
Disminuyen
el trabajo del corazón. En la fase aguda de un ataque al
corazón suelen usarse por vía venosa.
- Digitálicos.
Estimulan al corazón para que bombee la sangre.
Otros tratamientos:
- Bypass coronario. La
intervención consiste en seleccionar una sección de una
vena o arteria de otra parte del cuerpo para unirla a la arteria
coronaria por encima y por debajo del área bloqueada. De esta
forma se genera una nueva ruta por la que puede fluir la sangre al
músculo cardíaco.
- Intervención
coronaria percutánea. El
objetivo es abrir la luz de la arteria bloqueada. El especialista
determinará el vaso infartado con un angiograma inicial y
posteriormente realizará una angioplastia con balón del
segmento trombosado. En algunas ocasiones pueden extraer el trombo
con un catéter aspirador.