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Consecuencias de la menopausia

La terapia hormonal sustitutiva (THS) en la menopausia supone un acercamiento a la fisiopatología de esta enfermedad provocada por el déficit de estrógenos. Según María Dolores Juliá Mollá, del Servicio de Ginecología del Hospital Universitario La Fe, en Valencia, la sustitución hormonal con estrógenos-progestágenos va a permitir controlar la sintomatología clínica por una parte y, por otra, prevenir la osteoporosis y la enfermedad cardiovascular.

27/02/2001 00:00

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La administración de estrógenos es el tratamiento de primera elección para aliviar sofocos. Esta terapia se ha utilizado desde hace 100 años y ha supuesto un gran avance para la población femenina, ya que el 70 al 80 por ciento de las mujeres que acuden a las unidades de menopausia lo hacen por los sofocos.

El insomnio es otro de los síntomas frecuentes, en parte determinado por la disminución de estrógenos y por los sofocos nocturnos, por lo que mejora con el tratamiento con estrógenos. La acción de la terapia hormonal en atrofia urogenital intenta establecer de nuevo la impregnación estrogénica en grado similar al de la edad reproductiva. Dosis diarias de combinados estrogénicos, estrona, o estradiol transdérmico, son igualmente efectivas.

Aunque hay pocos datos sobre la disfunción urinaria, las hormonas tienen un papel en la incontinencia urinaria de urgencia y en los problemas urogenitales derivados de la atrofia. Existen indicios, según la experta, de la acción beneficiosa de los estrógenos sobre la enfermedad de Alzheimer. Su uso supone una mejoría en la función cognitiva y en la memoria, aunque todavía faltan estudios para tener resultados concluyentes.

Estrógenos y masa ósea
Existen evidencias indirectas de la efectividad de la THS sobre la masa ósea y sobre las fracturas. Los beneficios aumentan si se inicia la terapia precozmente tras la menopausia. Este incremento es del 1 al 3 por ciento en estudios a corto plazo, de una duración no superior a tres años. A más lago plazo también mantienen la masa ósea o reducen la tasa de pérdida de densidad. Este efecto se produce cuando se inicia la THS varios años después de la menopausia. Sin embargo, al interrumpir la THS se produce una pérdida acelerada de masa ósea, por lo que los beneficios disminuyen.

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