Última actualización: Jueves 25 de Junio de 2015 - a las 18:14h

Artrosis

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Qué es

La artrosis es una enfermedad degenerativa causada por el deterioro del cartílago articular, parte que recubre los extremos óseos que unidos dan lugar a las articulaciones, los componentes del esqueleto que permiten el movimiento.

El cartílago articular es indispensable para el buen funcionamiento de la articulación ya que es la superficie de amortiguación y deslizamiento entre los extremos óseos que forma cualquier articulación.

Esta patología puede llegar a producir alguna incapacidad funcional en el paciente, aunque en ocasiones también podría originar un grado de invalidez que impida al paciente desempeñar sus actividades cotidianas.

Durante el desarrollo de la enfermedad, la erosión del cartílago articular puede alterar el cartílago articular del hueso opuesto de la propia articulación provocando que comience el mismo proceso de desgaste.

Como consecuencia, puede llegar un momento en el que los cartílagos desaparezcan y aparezca el dolor. A medida que el cartílago va desapareciendo, el hueso reacciona y crece por los lados (osteofitos) produciendo la deformación de la articulación.

Incidencia

La artrosis es la enfermedad articular más frecuente en España, según los datos de la Sociedad Española de Reumatología, que estima que afecta al 43 por ciento de la población. Esta patología es más frecuente en mujeres, un 52 por ciento frente al 29 por ciento en los hombres.

“Desde el punto de vista radiológico, el segmento de población entre los 50 y 64 años presenta un 70 por ciento de artrosis en las manos, un 40 por ciento en los pies, un 10 por ciento en las rodillas y un 3 por ciento en las caderas”, señalan.

Además, según los datos del estudio Episer realizado por la sociedad, el 12 por ciento de la población española presenta artrosis sintomática de rodilla y un 6,2 por ciento de artrosis clínicamente activa en las rodillas.

Causas

El desgaste del cartílago y, por tanto, el origen de la enfermedad se produce por la suma de factores mecánicos y bioquímicos.

En primer lugar, la sobrecarga de presión sobre un cartílago, o la fuerza normal sobre un cartílago alterado pueden provocar fisuras en la superficie del cartílago y posteriormente una pérdida progresiva del tejido.

En segundo lugar, estas fuerzas mecánicas pueden propiciar la presencia de algunas proteínas que, por último, son las responsables de la destrucción de diferentes componentes del cartílago (colágeno y proteoglicanos) y de la progresión de la enfermedad.

Síntomas

Las manifestaciones de la artrosis son muy variadas, progresivas y aparecen dilatadas en el tiempo.

Los síntomas más frecuentes son el dolor articular, la limitación de los movimientos, los crujidos y, en algunas ocasiones, el derrame articular. Además, algunas personas pueden presentar rigidez y deformidad articular.

El síntoma que más preocupa a las personas con artrosis es el dolor. En un primer estadio, éste se desencadena cuando se mueve o se realiza un esfuerzo con la articulación. Este dolor suele cesar con el reposo. Posteriormente, el agravamiento de la artrosis hará que el dolor aparezca tanto con el movimiento, como con el reposo.

Uno de los puntos buenos del dolor artrósico es que no siempre es constante, por lo que los pacientes pueden estar durante largos periodos de tiempo sin padecer dolor.

Prevención

La principal medida que tienen que tener en cuenta los grupos de riesgo para prevenir el desarrollo de la enfermedad es llevar una dieta sana y equilibrada, como la dieta mediterránea, realizar ejercicio físico de forma moderada, actividades que sean acordes a la edad y el estado físico actual de la persona y evitar la obesidad.

También conviene limitar el esfuerzo físico intenso, como cargar objetos pesados o las actividades laborales que implican sobreesfuerzo.

Por otro lado, los expertos recomiendan que las personas sean cuidadosas al practicar deportes de contacto, como el fútbol o el rugby, ya que no están recomendados para los pacientes con artrosis. El motivo es que estos deportes son uno de los factores que pueden desencadenar la enfermedad. De hecho, muchos futbolistas padecen artrosis de rodilla debido a las lesiones que han sufrido en el menisco.

En caso de tener la enfermedad deben evitar los movimientos que producen dolor, sin llegar a inmovilizar la zona.

Tipos

En la actualidad la artrosis se manifiesta principalmente en cuatro áreas:

Artrosis de rodilla

En este caso la enfermedad afecta a las partes interna y/o frontal de la rodilla provocando dolor cuando se realiza un esfuerzo.

Como consecuencia de este dolor y por la evolución degenerativa de la enfermedad el paciente puede tener cojera si la enfermedad avanza a un estadio avanzado.

En este tipo de artrosis el movimiento de la articulación suele causar chasquidos.

Artrosis de manos

Este tipo está estrechamente ligado al sexo femenino y a la herencia genética del paciente. La artrosis de manos se origina en una articulación y posteriormente se extiende al resto de la mano.

Durante el proceso el dolor acompaña la evolución de la enfermedad siendo más fuerte al principio y mitigándose a medida que aparecen los nódulos. Las molestias suelen desaparecer cuando la deformación se completa. La funcionalidad de la mano es normal salvo que la articulación quede un poco flexionada o desviada.

Artrosis de cadera

Los pacientes con artrosis de cadera suelen presentar dolor en la ingle y en la zona interna del muslo. Sin embargo, en ocasiones el dolor se puede reflejar en la rodilla.

En estadios avanzados el dolor puede aparecer durante la noche, por la posición de reposo y originar dificultades para flexionar las piernas o caminar.

Este tipo de artrosis suele aparecer en personas que desempeñan labores agrícolas y desde muy temprana edad.

Artrosis de columna

La columna vertebral está formada por muchas articulaciones. Esto provoca que se pueda desarrollar artrosis en esta zona, frecuentemente en el área lumbar y cervical.

Este tipo de artrosis puede ser asintomática por lo que en muchas ocasiones no está diagnosticada y se localiza de forma fortuita al realizar una radiografía por otro motivo.

El dolor puede aparecer al realizar actividades mecánicas, como movimientos y sobrecargas en la zona afecta. Además, los cambios de tiempo y de presión suelen agravar el dolor.

Diagnóstico

Según explican desde la Sociedad Española de Reumatología (SER), el diagnóstico de la patología se realiza mediante una entrevista clínica.

Existen algunas pruebas que ayudan al especialista a completar el estudio. Mediante una radiografía el médico puede distinguir los osteofitos, el pinzamiento del cartílago, las geodas subcondrales y la disminución asimétrica del espacio articular, síntomas claros de la artrosis.

Otras pruebas que se pueden utilizar en casos excepcionales son la TC y la resonancia magnética cuando el médico tenga dudas sobre el origen del proceso o esté estudiando de forma complementaria otros problemas, como una extrusión discal en una espondiloartrosis o la rotura meniscal en una gonortrosis.

Por último, la ecografía de alta resolución se ha incorporado como una herramienta diagnóstica muy eficaz porque revela las partes blandas que rodean la articulación, así como si hay inflamación o lesión en alguna de ellas y distinguir si el perfil del hueso se está alterando.

Tratamientos

El principal objetivo del tratamiento en la artrosis es mejorar el dolor y la impotencia funcional sin provocar efectos secundarios.

Para conseguirlo, desde la SER insisten en que el primer paso que deben dar los especialistas es enseñar a los pacientes a evitar todo lo que contribuye a lesionar las articulaciones como el sobrepeso, los movimientos repetitivos, actitudes inadecuadas en el trabajo, el calzado, los útiles de cocina, el mobiliario, etc.

En segundo lugar aconsejan que cada paciente tenga una tabla de ejercicios personalizada y adaptada que deberá realizar bajo la supervisión del fisioterapeuta para mejorar el desarrollo de la enfermedad.

Por último, desde la SER señalan que el reumatólogo decidirá en cada caso el tratamiento farmacológico adecuado para cada caso: paracetamol o antiinflamatorios en las fases más agudas de la enfermedad; tratamientos locales con infiltraciones para aliviar el dolor en los pacientes que tengan la patología más avanzada o condroprotectores, sustancias que actúan como analgésicos y son capaces de enlentecer el daño del cartílago.

Si el paciente se encuentra en un estadio final de la enfermedad los especialistas recomiendan como opción terapéutica la cirugía protésica.

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Otros datos

Factores de riesgo

La artrosis puede manifestarse aproximadamente en un tercio de los adultos entre los 25 y 64 años de edad. Una de las características de esta patología es que presenta factores de riesgo que se pueden modificar y otros que no.

Factores no modificables

Dentro de este grupo destacan:

  • La edad.
  • La raza.
  • El sexo, ya que es más frecuente en mujeres que en hombres.
  • La susceptibilidad genética.

Factores modificables

Cambiar algunas de las rutinas diarias puede mejorar y reducir algunos factores de riesgo como:

  • Obesidad.
  • Sobrecarga deportiva o profesional.
  • Enfermedades como la diabetes, el hipotiroidismo o la acromegalia.

Además de estos factores de riesgo existen otros locales como las malformaciones óseas periarticulares, las situaciones de inestabilidad o hipermovilidad articular, la inflamación persistente o los traumatismos.

Pronóstico

Aunque esta enfermedad no es muy grave, sí disminuye la calidad de vida de los pacientes. De hecho, su pronóstico difiere bastante dependiendo de la articulación que esté afectada y la evolución de la patología.

Además, factores como el diagnóstico temprano y las medidas de prevención articular pueden contribuir a mejorar el desarrollo de la artrosis.

En términos generales, la Sociedad Española de Reumatología explica que la evolución de la patología es lenta y progresiva.

En el caso de la artrosis de cadera y rodilla, el pronóstico depende de la carga que tiene que soportar la articulación. Por este motivo, la reducción del peso (si existe sobrepeso) y la utilización de un bastón son dos medidas que mejoran el pronóstico de la artrosis.

¿Cómo afecta a la vida del paciente?

El dolor y la falta de movilidad son los principales factores que inciden y disminuyen la calidad de vida de los pacientes.

Dado que la enfermedad afecta sobre todo a los pacientes que superan los 60 años de edad, la limitación funcional puede hacer que aumente el sedentarismo en estos grupos de población. Esto puede provocar que las cifras de colesterol, diabetes, hipertensión y la obesidad, factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares.

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