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Última actualización: Jueves, 5 de Agosto de 2010 - Actualizado a las 14:20h.
La fibromialgia es un proceso reumático crónico que se caracteriza por dolor músculo-esquelético generalizado y fatiga. El paciente no presentan ninguna alteración en los tejidos ni en las células, por ello, es difícil etiquetarla como enfermedad.
Se desconoce la causa que origina la fibromialgia. Sin embargo, algunos factores como las infecciones (virales o bacterianas), un accidente laboral, un accidente de circulación que produzca una lesión cervical, una enfermedad simultánea como la artritis reumatoide, lupus o hipotiroidismo podrían desencadenar su aparición. Se estimulan los receptores del dolor, quedan activados crónicamente y, posteriormente, se desarrolla la fibromialgia. Por otro lado, se ha observado en muchos enfermos un descenso de la serotonina y un aumento de la sustancia P, ambas reguladoras del dolor. La enfermedad puede desarrollarse tras de una situación de estrés muy fuerte, por ejemplo después de un primer parto cuando las mujeres tienen que enfrentarse a la responsabilidad que conlleva tener un hijo.
La diagnosis se realiza mediante un cuestionario para conocer el historial y la sintomatología del paciente. Asimismo, durante la exploración se detectan un conjunto de 18 puntos, denominados puntos dolorosos a la presión, que se repartan en diversas áreas musculares del cuerpo, fundamentalmente alrededor del cuello, codo, rodillas y pelvis. Los análisis de laboratorio son negativos. No producen ningún resultado favorable para diagnosticar la fibromialgia. Sin embargo, sí pueden ayudar a descartar otras enfermedades asociadas como el lupus, hipotiroidismo y artritis reumatoide. Existe el riesgo de confundirla con estas patologías.
El enfermo tiene que recibir en primer lugar una educación sanitaria: conocer la enfermedad, qué se espera de ella en el futuro qué tratamientos existen y cual es la explicación médica que existe actualmente. Asimismo, debe saber que se trata de un problema relativamente benigno ya que no produce incapacidad ni invalidez. Los enfermos tienden al reposo debido a que el dolor se asienta sobre los músculos, una actitud contraproducente puesto que se inutilizan y pueden atrofiarse. Lo adecuado es hacer ejercicio moderado como caminar, nadar o practicar ciclismo en llano. Es necesario tratar adecuadamente los problemas psicológicos que se asocien con la enfermedad. El paciente tiene que someterse a técnicas de relajación y terapias de modificación de la conducta. El tratamiento farmacológico combate el dolor (con analgésicos), los trastornos del sueño, los problemas asociados como el colon irritable y depresión (antidepresivos). Sin embargo, el tratamiento básico es el psicológico.
Lo habitual es que la enfermedad se produzca alrededor de los 20 y los 40 años, con un predominio del sexo femenino. También puede manifestarse en niños y ancianos.
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©2009. Madrid. Unidad Editorial, Revistas
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