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El tratamiento con fingolimod mantiene sus efectos positivos en el tratamiento de la esclerosis múltiple (EM) a los dos años, según se desprende de los datos de un estudio que se publica hoy en Archives of Neurology.
Redacción | 03/07/2012 00:00
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Los resultados refrendan los ya recabados con este tratamiento oral de la enfermedad neurodegenerativa.
En el estudio Freedoms (acrónimo inglés de Investigación de la evaluación de los efectos de la terapia oral diaria en la esclerosis múltiple), se incluyeron 1.272 pacientes de todo el mundo; los enfermos recibieron 0,5 mg de fingolimod, 1,25 mg o bien placebo, una vez al día. El fármaco es el primero de la familia de moduladores del receptor de S1P (S1PR) recientemente aprobado para el tratamiento de la esclerosis múltiple recurrente, en una dosis diaria de 0,5 mg.
Las alteraciones de la EM se confirmaron mediante diagnóstico por imagen, que reveló lesiones extensas en la región T1 o un daño incipiente en el área T2.
Ernst-Willhelm Radue, del Centro de Análisis de Imagen Médica en el Hospital Universitario de Basilea (Suiza), es el autor principal del estudio, donde se demuestra que la dosis de 0,5 mg de fingolimod "redujo de forma significativa" la pérdida de volumen cerebral a lo largo del ensayo, con respecto al placebo. La atrofia cerebral se considera un elemento para medir la progresión de esta enfermedad.
"Los efectos antiinflamatorios de esta terapia oral, a pesar de las nuevas lesiones mostradas por las resonancias en zonas T2, fueron evidentes desde los seis meses de tratamiento, y se mantuvieron durante dos años. Cerca de la mitad de los pacientes que recibieron la terapia con fingolimod no desarrollaron nuevas lesiones inflamatorias durante los dos años del estudio clínico, comparados con el 21 por ciento de los enfermos a los que se administró placebo", concluye Radue.
(Arch Neurol DOI: 10.1001/archneurol.2012. 1051).
El tratamiento de la sintomatología de la esclerosis múltiple podría ampliarse con el empleo de la toxina botulínica. Un trabajo que se publica hoy en Neurology demuestra que la toxina puede ayudar a prevenir las mioquimias y fasciculaciones en brazos y manos de los pacientes. En el estudio, dirigido por Anneke van der Walt, del Hospital Real de Melbourne (Australia), se analizó a 23 pacientes con EM a quienes se administraron inyecciones de toxina botulínica tipo A o placebo durante tres meses; después se invirtieron las administraciones. La gravedad de los temblores y la capacidad para escribir y dibujar fue claramente superior en los meses del tratamiento con la toxina.
La Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes) ha querido llamar la atención sobre el manejo del dolor en las urgencias hospitalarias durante su vigésimo quinto congreso nacional, en Santiago de Compostela.
©2009. Madrid. Unidad Editorial, Revistas
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