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El cerebro puede equivocarse en la fase de construcción de la realidad

La realidad es subjetiva. Este es un principio confirmado neurológicamente mediante técnicas de control motor electrofisiológico y de resonancia magnética. Durante su construcción, el cerebro puede equivocarse debido a que una ilusión influye en el resultado del funcionamiento del cerebro y de las múltiples conexiones que se producen en distintas zonas.

María Lagoa. La Coruña   |  25/05/2007 00:00

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El cerebro puede equivocarse en la construcción de la realidad, que no se corresponde exactamente con lo que está afuera. Este es el resumen de la conferencia inaugural del Congreso de la Sociedad Española de Cirugía Pediátrica que se celebra en La Coruña y que ha corrido a cargo de Javier Cudeiro, director del Laboratorio de Neurociencia y Control Motor (Neurocom) de la Universidad de La Coruña. Es también una conclusión de varios años de investigación de esta institución.

El punto de partida está claro: el cerebro es capaz de construir la realidad a partir de la información que recibe del exterior mediante los sentidos y de la que tiene dentro, que procede fundamentalmente de la memoria. "En principio parece sencillo de comprender: se conjuga la información y entendemos lo que pasa. Pero no es así exactamente, sino que el cerebro crea la realidad y no refleja exactamente lo que está fuera, pues muchas veces se equivoca".

Pese a que estas conclusiones pueden interpretarse como una teoría filosófica, Cudeiro ha asegurado que "hoy podemos objetivar que la realidad es subjetiva". Una manera de hacerlo es a través de las ilusiones visuales y auditivas.

Las nuevas tecnologías, desde las técnicas de electrofisiología a los métodos de imagen (resonancia magnética funcional o tomografía por emisión de positrones), revelan que una ilusión es el resultado del funcionamiento del cerebro y las múltiples conexiones que se producen en sus distintas zonas.

Experiencia mística
"¿Seríamos capaces, por ejemplo, de percibir ilusiones más complejas, como una experiencia mística?", se ha preguntado el experto contestando con una respuesta afirmativa. A través de una estimulación exterior, como la estimulación magnética transcraneal, se puede crear un campo magnético intenso sobre la cabeza del receptor muy breve, que a su vez genera un campo eléctrico que afecta al medio de la corteza cerebral. De esta manera se puede influir en la actividad de las neuronas. "En la zona apropiada del cerebro se obtiene una percepción similar a lo que la gente creyente describe como una experiencia mística".

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