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INVESTIGAN EL DESARROLLO DE UNA VACUNA

Un inhibidor 8-amiloide se perfila como una buena opción en Alzheimer

La investigación de las mutaciones raras ayudará a avanzar en el conocimiento de las causas y de los posibles tratamientos para el Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas. Las investigaciones en neurodegeneración se centran en buscar un inhibidor para la proteína 8-amiloide y en el desarrollo de una vacuna.

Santiago Rego. Santander   |  11/09/2012 00:00

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Antonio García, John Hardy, Kenneth Smith y Michale Duchen

Antonio García, John Hardy, Kenneth Smith y Michale Duchen, en la UIMP. (Roberto Ruiz)

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En apenas unos meses se conocerán los resultados de un ensayo clínico que puede aportar datos de magnitud para desarrollar en el futuro una vacuna contra la enfermedad de Alzheimer. El estudio podría clarificar si un inhibidor del péptido beta-amiloide será eficaz o no en el tratamiento de la enfermedad. El avance ha sido posible gracias al descubrimiento de la mutación de un gen en una población escandinava que protege a sus portadores del Alzheimer, al contrario que el resto de las descubiertas hasta ahora, un hallazgo considerado relevante.

Así lo ha anunciado Antonio García, profesor de Farmacología de la Universidad Autónoma de Madrid, que junto a los profesores John Hardy y Kenneth Smith, del Instituto de Neurología de Londres, ha reconocido, en la Escuela de Farmacología Teófilo Hernando de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), que son ya muchos los años de debate sobre cuál es el papel de las placas de 8-amiloide que se hallan en el cerebro de los pacientes con Alzheimer, si bien no han aportado más datos sobre este ensayo.

  • Según los últimos estudios, las mutaciones raras tienden a modificar el riesgo de contraer una enfermedad de forma muy notable

No obstante, en el curso se ha puesto de relieve que la investigación de las mutaciones raras ayudará a avanzar en el conocimiento de las causas y de los posibles tratamientos para el Alzheimer y otras neuropatologías. "Al contrario que las mutaciones más comunes, las raras tienden a modificar el riesgo de contraer una enfermedad de forma muy notable. Y aunque no explican el mecanismo conjunto de cada enfermedad, pueden dar pistas sobre los procesos que hacen que provoquen las enfermedades", ha resaltado Michale Duchen, del University College de Londres.

El curso School of Pharmacology Teófilo Hernando: New Concepts and Strategies for Neuroprotection, organizado por la UIMP en colaboración con la Fundación Teófilo Hernando y el Instituto Teófilo Hernando (ITH) de I+D del Medicamento, centro que dirige García, y que ha estado al frente de esta cita universitaria en Santander, ha puesto de relieve la necesidad de contribuir a identificar nuevas dianas terapéuticas, y de diseñar nuevos componentes químicos, con el objetivo de llevar a la clínica fármacos que mitiguen el sufrimiento de los enfermos.

La estrategia de lograr nuevos fármacos plurifuncionales podría conducir a mejores terapias para tratar a los pacientes que sufren pérdidas neuronales por un ictus o por enfermedades neurodegenerativas tipo Alzheimer o Parkinson. De hecho, la filosofía del ITH se sustenta en la idea de que la investigación biomédica tanto básica como clínica son "inseparables y complementarias".

De ahí que los especialistas hayan lamentado la escasez de recursos financieros destinados a la investigación en el contexto de la actual crisis económica. Smith ha asegurado que los recortes "no tienen sentido, porque provocarán un desastre económico a largo plazo del que los países tardarán décadas en recuperarse, a pesar de que se trata de enfermedades neurodegenerativas que provocan un enorme dolor".

Tanto Smith como Hardy han explicado que las restricciones presupuestarias pueden "ahorrar dinero a corto plazo", pero han defendido que el apoyo a la investigación básica reducirá "los costes de mantenimiento de los enfermos, gracias al desarrollo de nuevos tratamientos y soluciones para enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson. En España se empezó a hacer un buen trabajo hace cinco o diez años y es una verdadera pena que tantos investigadores estén en el extranjero y no puedan ayudar al desarrollo de su país".

Ciencia española
Hardy ha reconocido que la ciencia española "había alcanzado el nivel de los países del norte de Europa, pero ahora sufrirá con los recortes una regresión a los niveles de hace veinte años". En esta misma línea se ha pronunciado Smith, quien ha subrayado que la cantidad de "dinero absoluto que se dedica a la ciencia es pequeña en comparación con otros gastos".

Por su parte, García se ha sumado a las opiniones de sus colegas y ha lamentado que el Gobierno de España gaste "grandes cantidades de dinero en la formación de profesionales que después desarrollan sus carreras en el extranjero, y cuyo trabajo no genera ningún tipo de retorno".

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