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Un tratamiento que hasta el momento se había probado en pacientes con Alzheimer, la latrepirdina, es bien tolerado y podría mejorar el aprendizaje y la memoria en individuos afectados de enfermedad de Huntington.
DM - Martes, 9 de Febrero de 2010 - Actualizado a las 00:00h.
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Un grupo perteneciente a la Universidad de Rochester, en Estados Unidos, publica en Archives of Neurology las conclusiones de un trabajo en el que se profundiza en las posibilidades de actuar sobre las alteraciones en la mitocondria celular.
La latrepirdina se caracteriza por unos efectos que estabilizan y mejoran la funcionalidad de las mitocondrias. Tras su uso experimental en Alzheimer, Karl Kieburtz y su equipo han trabajado sobre su posible efectividad en 91 afectados de enfermedad de Huntington leve o moderada. Durante 90 días, 46 pacientes tomaron 20 miligramos de latrepirdina tres veces al día, mientras que los 45 restantes fueron tratados con placebo.
Mejor cognición
La medicación fue bien tolerada en el 87 por ciento del grupo terapéutico, en comparación con el 82 por ciento del grupo control. Los efectos secundarios fueron similares en ambos grupos. Además, los investigadores han observado que el tratamiento mejoraba significativamente la media de puntuación de los afectados en pruebas para valorar su función cognitiva global.
Estos resultados sugieren que la latrepirdina, en unas dosis determinadas y administrada varias veces al día, puede ser útil en el tratamiento del Huntington. Futuros estudios sobre esta molécula permitirán evaluar con más datos los efectos del fármaco en los síntomas cognitivos y comportamentales que acompañan a las primeros estadios de esta enfermedad neurodegenerativa.
Hace décadas no era raro ofrecer terrones de azúcar a recién nacidos, ya que se pensaba que era beneficioso en la reducción de un hipotético dolor. Aunque se trata de una práctica en desuso, un estudio que se publica en el último número de The Lancet ha determinado que el azúcar en recién nacidos no alivia el dolor: sólo modifica las expresiones faciales, de forma que un adulto puede pensar que el dolor queda mitigado.