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Un estudio de la facultad de Medicina de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, tras analizar el conjunto de neuronas de la parte del cerebro que controla el hambre, demuestra que estas neuronas no sólo están asociadas con la sobrealimentación, sino que además están ligadas con comportamientos no alimentacios como la adicción a las drogas.
Redacción | 25/06/2012 19:38
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La investigación, dirigida por Marcelo O. Dietrich, de la facultad de Medicina de la Universidad de Yale, y publicada en Nature Neuroscience, se centró en analizar los circuitos de recompensa del cerebro localizados en el mesencéfalo, con la idea de que en los pacientes con trastornos metabólicos la alimentación puede convertirse en una especie de droga de abuso', similar a la cocaína.
"Utilizando métodos genéticos, encontramos que el incremento del apetito que produce la comida también puede estar asociado con la disminución del interés a probar nuevas sustancias como la cocaína, y por otro lado, menos interés en la comida puede estar asociado con el aumento de querer consumir cocaína", ha explicado Dietrich.
El grupo de investigadores realizó el estudio en dos tipos de ratones transgénicos. En el primero se eliminó una molécula de señalización en el hipotálamo que controla el hambre, promoviendo las neuronas en el hipotálamo, y en el segundo conjunto se obstruyó las misma neuronas para eliminarlas de manera selectiva durante el desarrollo, usando la toxina de la difteria. Después, en estos ratones se comprobó a través de test no invasivos, la manera en la que reaccionaron a la ansiedad y a la cocaína.
"Los animales que tienen menos interés en la comida, también estan más interesados en buscar nuevas sensaciones como el que produce la cocaína", ha asegurado Horvath, de la facultad de Medicina de la Universidad de Yale.
Y añade que "neuronas que controlan la sobrealimentación son de vital importancia para establecer las funciones cerebrales superiores y la alteración de las mismas puede ser una causa subycente para la alteración de comportamientos de motivación y cognitivos".
Un estudio publicado en Neurology revela que las personas mayores con un historial de migraña y depresión pueden tener unos volúmenes del tejido cerebral más pequeños que las personas que padecen una de estas dos enfermedades.
©2009. Madrid. Unidad Editorial, Revistas
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