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El grupo de Vania Apkarian, de la Universidad de Northwestern de Chicago, en Estados Unidos, ha demostrado que las emociones de cada individuo son las que determinan sus probabilidades de padecer dolor crónico tras una misma lesión.
Redacción | 05/07/2012 00:00
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Los resultados del trabajo se publican en el último número de Nature Neuroscience.
Se llevaron a cabo escáneres cerebrales para analizar la respuesta al dolor de 40 individuos que habían sufrido una lesión de la espalda. Cada uno de los participantes, que no tenían antecedentes previos de estas dolencias, fue sometido a dichas pruebas cerebrales a lo largo de un año.
De este modo, encontraron que la respuesta de cada persona a la lesión es distinta y está relacionada con la comunicación entre dos regiones cerebrales: la corteza frontal y el núcleo accumbens, donde se localizan las emociones y la motivación.
Comunicación
Los escáneres mostraron que cuanto mayor era la comunicación entre estas dos regiones mayores probabilidades había de que se desarrollara dolor crónico.
Así, fueron capaces de predecir al principio del estudio con un 85 por ciento de probabilidad qué participantes iban a desarrollar dolor crónico. Para Apkarian, dicho hallazgo ofrece información valiosa para el desarrollo de nuevas terapias para el tratamiento del dolor crónico.
Se sabe que el núcleo accumbens se encarga de evaluar y mostrar al resto del cerebro cómo reaccionar ante el mundo exterior. Por eso, el citado grupo ha recordado que dicha región utiliza las señales de dolor para que el resto del cerebro desarrolle el dolor crónico.
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