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Investigadores de la Clínica Mayo, en Rochester, encabezados por Su-Youne Chang, han descubierto un nuevo método para monitorizar en tiempo real los cambios químicos que se producen en los cerebros de los pacientes sometidos a estimulación cerebral profunda.
Redacción | 17/07/2012 00:00
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Este sistema, cuyos detalles se exponen en un trabajo que se publica en el último número de Mayo Clinic Proceedings, puede contribuir a un empleo más efectivo de la estimulación cerebral profunda para tratar trastornos como la enfermedad de Parkinson, la depresión o el síndrome de Tourette.
Los investigadores observaron en directo los cambios en el neurotransmisor adenosina en pacientes con temblor sometidos a la técnica de estimulación. Utilizaron la voltametría cíclica de escaneo rápido para cuantificar las concentraciones de adenosina liberada por los pacientes durante el procedimiento.
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Los datos obtenidos fueron grabados en pequeños sensores neuroquímicos sin cables implantados en los cerebros de los pacientes.
Gracias a este sistema se pudieron correlacionar los temblores que se producían durante la estimulación cerebral profunda con los niveles de adenosina liberada. En este sentido, los investigadores sospechan que el neurotransmisor juega un papel clave en la reducción de ese tipo de síntomas.
Un estudio publicado en Neurology revela que las personas mayores con un historial de migraña y depresión pueden tener unos volúmenes del tejido cerebral más pequeños que las personas que padecen una de estas dos enfermedades.
©2009. Madrid. Unidad Editorial, Revistas
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