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Última actualización: Viernes, 6 de Agosto de 2010 - Actualizado a las 10:49h.
La enfermedad del sueño o Tripanosomiasis africana es una enfermedad infecciosa provocada por un parásito denominado tripanosoma transmitido por la mosca tse-tse.
El tripanosoma se transmite al hombre por la picadura de la mosca tse-tse del género Glossina. Este insecto se encuentra sólo en Africa entre el paralelo 15º de latitud norte y el paralelo 20º de latitud sur. Pican durante el día, y su picadura es dolorosa.
Aproximadamente una semana después de la picadura aparece una lesión inflamatoria en la piel que suele curar espontáneamente. Existen dos tipos: La causada por el tripanosoma brucei gambiense provoca una infección crónica de varios años de evolución y se da principalmente en el centro y oeste de Africa. El tripanosoma brucei rhodense tiene la misma sintomatología pero evoluciona en semanas. Se da los países del sur y este de Africa.
Tras la picadura de la mosca tse-tse, el tripanosma entra en el organismo y comienza a multiplicarse para invadir los distintos sistemas corporales.
Los primeros sistemas invadidos son el cardiovascular, renal y endocrino.Entre otras alteraciones se producen taquicardias, anemia, edema intenso, alteraciones circulatorias y pérdida de peso. Cuando la enfermedad está avanzada comienza la invasión del sistema nervioso central. Cambia el comportamiento y el carácter del individuo que se muestra indiferente, con menos concentración e irritable. A medida que avanza, el humor es impredecible, pasando bruscamente de la alegría a la tristeza. Durante el día aparecen periodos de somnolencia, cada vez más frecuente y prolongados.
Por la noche aparece el insomnio.
Debe atacarse a la mosca tse-tse fumigando las zonas donde se producen los anidamientos de las moscas y evitar su reproducción con machos estériles. La protección masiva para quien vive es complicada por la ausencia de vacuna y porque la quimioprofilaxis con pentamidina no protege más de cuatro o seis semanas, y, además, tiene efectos secundarios. Individualmente deben tomarse las siguientes medidas:
Si no hay afectación neurológica se usa la suramina, por vía intravenosa y a las dosis adecuadas en función del peso y edad del enfermo. Es muy eficaz, pero provoca reacciones adversas, por lo que debe ser prescrito y controlado por un médico. Si ya existe afectación del sistema nervioso central, el fármaco de elección es el melarsoprol, que tiene una elevada toxicidad y debe administrarse por vía intravenosa en dos ciclos separados entre sí de diez a veinte días.
Un estudio publicado en Neurology revela que las personas mayores con un historial de migraña y depresión pueden tener unos volúmenes del tejido cerebral más pequeños que las personas que padecen una de estas dos enfermedades.
ver El cerebro de Buda. La neurociencia de la felicidad, el amor y la sabiduría en myLIBRETO
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