Publicidad
Herramientas de contenido
Última actualización: Viernes, 6 de Agosto de 2010 - Actualizado a las 11:28h.
El insomnio es un trastorno que consiste en la incapacidad para conciliar el sueño o permanecer dormido. En los pacientes que lo sufren, la duración y la calidad del sueño es baja e interfiere en su vida cotidiana. Este trastorno se manifiesta con una dificultad para iniciar el sueño, para mantenerlo o mediante un despertar final adelantado.
Se pueden establecer cuatro causas del insomnio:
Transitorio: dura menos de tres semanas y en su origen intervienen numerosos factores que generalmente pueden ser modificados, como los ambientales y relacionados con el estilo de vida, ciertas enfermedades y los fármacos con los que se tratan. Cerca del 90 por ciento de la población admite haber sufrido un episodio de insomnio a lo largo de su vida.
Crónico: supera las tres semanas de duración. Puede ser percibido como una patología que interfiere en la actividad diaria del enfermo con graves consecuencias físicas y psíquicas.
Con el fin de diagnosticar el insomnio, el médico valorará el patrón de sueño de la persona, el uso que ésta haga de medicamentos, alcohol y drogas ilegales, el grado del estrés psicológico, la historia clínica y su nivel de actividad física. Algunas personas necesitan menos sueño que otras y por ello el diagnóstico de insomnio se basará en las necesidades individuales. Los médicos pueden clasificar el insomnio como primario, una alteración del sueño de larga duración que aparentemente no está asociada a factores de estrés ni a vivencias, o como secundario, una alteración causada por dolor, ansiedad, fármacos, depresión o un estrés desmesurado.
En primer lugar se debe descartar, mediante exploración física y examen psicológico, cualquier patología que pueda causar el insomnio. El correcto tratamiento de este trastorno sólo es posible si se determina de manera precisa su origen. En ocasiones el insomnio enmascara un problema de ansiedad o depresión. Asimismo, debe evaluarse la higiene del sueño del paciente, como la ingestión de bebidas alcohólicas o con cafeína durante la noche, los fármacos que toma para otras patologías, los ambientes ruidosos, mal oxigenados o con temperaturas extremas, y hábitos como el de leer o ver la televisión en la cama. Estas costumbres deben corregirse antes de comenzar el tratamiento. Por otra parte, no deben olvidarse las posibles patologías psicológicas y los antecedentes familiares.
Reeducación del sueño: Consiste en mejorar la higiene del sueño, controlar los estímulos que provocan insomnio y regular los horarios:
Tratamiento farmacológico: Los fármacos son empleados para tratar los síntomas del insomnio o las enfermedades, físicas o psicológicas, que lo originan. En el primer caso se administran hipnóticos antes de acostarse y en el segundo ansiolíticos, antidepresivos o neurolépticos. El paciente no debe automedicarse en ningún caso, ya que estas sustancias pueden empeorar su patología, generar resistencias o crear adicción. El tratamiento debe ser establecido por el médico, quien valorará la necesidad de administrarlos en virtud del origen y la gravedad del trastorno. En cuanto a las técnicas de relajación, son eficaces en la reducción de la hiperactividad fisiológica de los insomnes. Asimismo, la psicoterapia puede ayudar a que el paciente reconozca sus conflictos psicológicos o las experiencias traumáticas.
Insomnio y trabajo
Este es un trastorno moderno íntimamente ligado al estilo de vida. Por ello el diagnóstico debe tener en cuenta tanto las circunstancias que rodean la actividad familiar y social del individuo como la situación laboral que presenta. El insomnio es uno de los trastornos más comunes entre las personas que trabajan en turnos de noche debido a la alteración de los ritmos circadianos y a diversos factores sociales. Las personas que trabajan de noche también sufren más estrés, depresión, y tienen índices más elevados de separación y divorcios, ya que la vida familiar se resiente si los cónyuges no coinciden en sus horarios. Por otra parte, es frecuente el abuso de café y tabaco en un intento por mantenerse despierto durante el trabajo, y de alcohol y fármacos hipnóticos para adquirir el sueño. En estos casos el trabajador debe intentar dormir el máximo tiempo posible durante el día y pensar que el sueño es una prioridad, por encima de otras actividades familiares o sociales. En caso contrario su salud puede resentirse de manera grave.
La dieta mediterránea, en especial por su contenido en aceite de oliva y nueces, constituye un estimulador cerebral para las personas mayores, con mejores resultados que los obtenidos por una dieta hipolipídica.
ver El cerebro de Buda. La neurociencia de la felicidad, el amor y la sabiduría en myLIBRETO
![]()
![]()
©2009. Madrid. Unidad Editorial, Revistas
Nosotros subscribimos los Principios del código HONcode.
Compruébelo aquí.