Última actualización: Miercoles 15 de Julio de 2015 - a las 18:32h

Trastorno por déficit de atención e hiperactividad

Volver a Neurológicas (patología)

Qué es

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es una disfunción de origen neurobiológico que conlleva una inmadurez en los sistemas que regulan el nivel de movimiento, la impulsividad y la atención.

“El TDAH puede presentarse con hiperactividad o sin ella”, especifica a DMedicina Azucena Díez, presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría Infantil de la Asociación Española de Pediatría y miembro del departamento de Psiquiatría de la Clínica Universidad de Navarra. “Estos niños tienen menos capacidad para atender o se mueven más de lo que se esperaría para su edad”.

Dado que es un trastorno del neurodesarrollo, para que se considere TDAH los síntomas tienen que aparecer antes de los 12 años. Si no aparecen antes, no se puede hacer un diagnóstico. “No hay TDAH que comience en la edad adulta”, añade.

Incidencia

Según Díez, esta patología afecta sobre todo a los niños y es más frecuente en varones. Sin embargo, aproximadamente entre el 60 y el 80 por ciento de los adultos mayores de 18 años que han tenido antes TDAH tienen persistencia de los síntomas. “Es decir, casi tres cuartas partes siguen refiriendo que tienen síntomas y que éstos interfieren en sus estudios, en su profesión, etc.”.

La especialista señala que un metanálisis publicado en 2012 indica que en España hay un 6,8 por ciento de menores de 18 años con síntomas compatibles con TDAH.

Causas

La causa principal del TDAH es la herencia. Aproximadamente el 75 por ciento de los casos con este trastorno tiene causas de origen genético. No obstante, determinar este origen es complicado ya que la patología no la causa un solo gen y además estos genes interactúan entre ellos. Hay muchos implicados, principalmente los sistemas que regulan la dopamina, la adrenalina, la serotonina, etc. Es una herencia poligénica y compleja porque también interactúan entre ellos, etc.

Además del origen genético, Díez explica que hay una serie de factores, los denominados perinatales, que están relacionados con el embarazo, el parto y los primeros meses de vida que también pueden producir TDAH. Estos son el consumo de tabaco y alcohol durante el embarazo o la presencia de sufrimiento fetal, entre otros.

Síntomas

Los niños con TDAH son muy inquietos impulsivos y tienen problemas para prestar atención y concentrarse. A pesar de intentarlo, son incapaces de escuchar correctamente, de organizar sus tareas, de seguir instrucciones complejas, de trabajar o jugar en equipo. El actuar sin pensar (la conducta impulsiva) provoca problemas con padres, amigos y profesores. Suelen ser niños inquietos, siempre en movimiento, incapaces de permanecer sentados mucho tiempo o con una constante inquietud (que se ve en tamborileo de dedos o en el movimiento constante de los pies o las piernas).

Esta patología puede afectar negativamente al rendimiento de los niños en el colegio, así como a otros aspectos de su vida familiar y social.

Las manifestaciones pueden dividirse en tres grupos:

Síntomas relacionados con la inatención

La presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría Infantil explica que el principal síntoma es que los infantes no son capaces de mantener la atención que se espera para su edad durante mucho tiempo. Además, a estos niños les cuesta ponerse a hacer todas las tareas que suponen un esfuerzo mental. “Está como en su mundo, se distrae con facilidad y va de un tema a otro”, afirma.

El principal lugar donde se aprecian estas manifestaciones es en el ámbito escolar. Los profesores a veces presentan quejas en este sentido, pero también aparecen en casa: cuando un niño tiene que organizar sus cosas, también está muy despistado.

En general suele caracterizarse por:

  • No atiende detalles, comete errores.
  • Dificultad para mantener la atención.
  • Sordera ficticia.
  • No sigue instrucciones, no termina las tareas.
  • Dificultad para organizarse.
  • Evita tareas que requieren esfuerzo continuado.
  • Olvida y pierde cosas necesarias para su actividad.
  • Fácil distracción por estímulos externos.
  • Olvidadizo en las actividades diarias.

Síntomas relacionados con la hiperactividad

La hiperactividad puede ser muy evidente en niños de menor edad y va desapareciendo con el crecimiento. Se manifiesta de forma diferente dependiendo del niño aunque suele caracterizarse porque están siempre en movimiento, corren, saltan, tienen dificultades para estar quietos, hablando mucho y de forma precipitada y sin pensar.

Los síntomas más frecuentes en este bloque son:

  • Inquietud, se mueve en el asiento.
  • Se levanta cuando debería estar sentado.
  • Corre y salta en situaciones inapropiadas.
  • Dificultad para jugar tranquilamente.
  • Excitado a menudo, "como una moto".
  • Verborrea.
  • Responde antes de que finalice la pregunta.
  • Dificultad para guardar el turno en actividades de grupo.
  • Interrumpe a otros en los juegos, conversaciones, etc.

Síntomas relacionados con la impulsividad

Aquí tiene cabida todo lo que hace referencia a las situaciones en las que los niños actúan sin pensar en las consecuencias de sus actos. “Los niños con TDAH suelen ser personas muy impacientes que a veces corren riesgos innecesarios y sin pensar en las consecuencias negativas que tienen”, advierte Díez.

Prevención

La psiquiatra Azucena Díez aclara que el TDAH se trata de una disfunción cerebral que no se puede prevenir. No obstante, indica que los cuidados generales de salud a lo largo del embarazo y las campañas de prevención de consumo de alcohol y tabaco en la gestación, así como un parto bien asistido podrían ser una fuente de prevención, casi la única.

“De hecho, esto lo vemos con los niños adoptados, quienes tienen diez veces más posibilidades de desarrollar este trastorno que los niños que han nacido en nuestro país”, dice Díez. “Esto se puede deber a un mayor consumo de tóxicos o también a embarazos y partos no atendidos”.

Por otro lado, la especialista indica que existe otro tipo de prevención que se podría denominar secundaria: empezar el tratamiento lo antes posible una vez que la patología está diagnosticada. De esta forma podrían prevenirse otras complicaciones asociadas al TDAH.

Los niños con TDAH con síntomas de hiperactividad suelen estar siempre en moviemiento, corriendo, saltando, etc.

Tipos

Pueden distinguirse tres tipos:

  • El más frecuente es el tipo combinado, en el cual se dan síntomas tanto de inatención, como de hiperactividad e impulsividad.
  • En segundo lugar está un porcentaje, alrededor del 40 por ciento de niños, que sólo presentan inatención., “No se mueven mucho, no molestan en clase, no hablan demasiado, pero les cuesta mucho rendir académicamente o desarrollar funciones que les corresponde a su edad y en cualquier ámbito”, explica Díez.
  • Por último, hay un grupo con un porcentaje muy pequeño que sólo presentan síntomas de hiperactividad. Es el tipo menos frecuente de TDAH.

Diagnóstico

El diagnóstico es complejo y se realiza a través de la observación de la conducta del niño y de una entrevista clínica con los padres o los cuidadores. “Es muy importante que en la entrevista siempre haya información, aunque sea indirecta, de los profesores, de cómo ven ellos al niño en clase”, indica la psiquiatra.

De forma complementaria pueden realizarse test con escalas de evaluación de la conducta, rellenadas por los padres, profesores y otros cuidadores del niño. Proporcionarán información acerca de la gravedad del trastorno, de la presencia e importancia de otros trastornos psiquiátricos o de diversos problemas de comportamiento y podrán ser de ayuda a la hora de valorar la eficacia de los tratamientos aplicados.

Dichas escalas son complementarias, por lo que no pueden determinar un diagnóstico por sí solas. Dada la evidencia de la importante carga genética del TDAH es conveniente realizar una historia médica detallada, tanto personal, como familiar.

Por último, el especialista debe tener en cuenta que hay un gran número de trastornos en la infancia que pueden presentar síntomas similares a los del TDAH y cuyo diagnóstico debe descartarse en el proceso de diagnóstico del mismo. Entre estos se incluyen los trastornos del aprendizaje, de conducta, de ansiedad y afectivos (como depresión, ansiedad generalizada, trastorno obsesivo-compulsivo) y patologías como el hipertiroidismo (que presenta inatención) o la epilepsia, entre otros.

“Los test, aunque no son necesarios, ayudan mucho a conocer el perfil cognitivo del niño. Es decir, si uno conoce el nivel de inteligencia del niño y cómo funciona diariamente en su planificación y cuál es su nivel de atención en las pruebas psicológicas será mucho más fácil desarrollar un plan de tratamiento especial para este niño”, apostilla. “Son recomendables, por ejemplo, las pruebas para determinar la capacidad intelectual, pero no necesarias, no son imprescindibles”.

Tratamientos

El tratamiento principal, y que ha mostrado desde hace décadas su efectividad, es la terapia farmacológica ya que permite corregir la disfunción cerebral durante las horas que hace efecto.

Según la presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría Infantil, hay varios fármacos que han demostrado su eficacia y seguridad. Algunos son del grupo de los estimulantes, como por ejemplo, metilfenidato, y otros se llaman fármacos no estimulantes, como la atomoxetina.

Además del tratamiento farmacológico, Díez insiste en que es muy importante que los padres y los profesores sepan en qué consiste el trastorno y actúen en consecuencia. “Cuanto más conozcan sobre el TDAH, más podrán ayudar a los niños. Por ejemplo, no es lo mismo dar una orden a cualquier niño que a uno que tenga la patología. A ellos hay que darles las órdenes por partes, mirándoles directamente a los ojos, asegurándose de que le han comprendido. Estas pautas mejoran muchísimo el pronóstico”, recalca.

A continuación hay que explicarle al niño qué tiene y, sobre todo, si es mayor hay que darles estrategias para mejorar la inatención. “Muchas veces llegan a la adolescencia con una baja autoestima, con la sensación de que no son autosuficientes porque no hacen las cosas bien. Son niños que reciben muchas críticas a su alrededor”.

En algunos casos el TDAH se complica con otros problemas: ansiedad, depresión, o trastornos de conducta y trastornos negativos desafiantes. En estas situaciones es muy importante que el niño reciba psicoterapia. “Cuando los padres sientan que no pueden con el niño, también es recomendable que reciban un tratamiento psicoterapéutico aplicado”, afirma.

Por último, es muy importante el apoyo escolar. Hay muchos niños con TDAH que tienen un retraso académico. Los que lo tienen, necesitan apoyo; los que no, no. En estos casos hay que individualizar”.

Servicio desde: 26

Neurología - Consulta

Ver los 242 centros

Un servicio de

Otros datos

Pronóstico

El pronóstico del TDAH depende de varios factores:

  • Si los síntomas son muy intensos, el pronóstico será peor.
  • Si el niño tiene el tipo combinado con inatención e hiperactividad también avanzará de forma más negativa.
  • Si los pacientes tienen asociados otros trastornos, como depresión, ansiedad, etc., la evolución será menos favorable. Esta situación empeora si los padres tienen trastornos mentales o si están en un entorno de adversidad psicosocial. “En los casos en los que nos niños viven en familias donde están poco atendidos o no hay recursos para lo básico es difícil que se puedan aplicar recursos para apoyo escolar o medicación. Eso también empeora el pronóstico porque los tratamientos son más tardíos y más precarios”, apostilla Díez.

Calidad de vida

La calidad de vida del paciente es muy variable. Hay niños con TDAH, con síntomas poco intensos, que toman su tratamiento por la mañana y hacen una vida completamente normal.

Sin embargo, hay otros que si presentan muchos síntomas y enfermedades como la depresión, puede tener una calidad de vida mermada.

Cuándo acudir al especialista

“Muchos padres y profesores relativizan y no se acaban de creer que existe este trastorno”, afirma Díez. “Es importante que si los padres o los profesores tienen la sospecha acudan a alguien”.

Díez indica que en la actualidad los especialistas que pueden ayudar al niño pueden venir de muchas ramas de la medicina: pediatras, psiquiatras infantiles o neuropediatras. “Los psicólogos pueden tratar la parte de psicoterapia”, explica.

Pero, ¿en qué momento deben tomar la decisión de acudir al especialista? La experta indica que desde que los síntomas afectan al funcionamiento diario de ese niño, ya sea en el ámbito académico o en casa.

 

Política de cookies

Inicia sesión ahora Cerrar

Para poder acceder a este servicio necesitas iniciar sesión como usuario registrado en DMedicina.

Si todavía no lo eres, puedes unirte a nuestra comunidad ahora mismo.
¡Es gratis, muy sencillo y tienes un gran número de ventajas!.

Registrarme ahora

Iniciar sesión

Gracias por comentar en el foro de DMedicina Cerrar

Tu comentario será moderado.

Cerrar ventana

Enviar mail Cerrar

Desactivar mi cuenta Cerrar

Esta acción eliminará su usuario definitivamente de DMEDICINA, con lo que no podrá volver a acceder.
¿Está seguro de querer continuar?

ContinuarCancelar

Preguntas y Respuestas

El equipo de DMedicina evaluará su pregunta;
en el caso de que pueda ser contestada por nuestros especialistas, le ofreceremos una respuesta en un plazo máximo de 10 días.
Si su consulta es urgente, le recomendamos que acuda a su médico.
El equipo de DMedicina se reserva el derecho de descartar aquellas preguntas que no considere ajustadas estos objetivos.

Enviar pregunta

Respuestas moderadas

Su respuesta puede ser de ayuda para otro paciente.

Por favor, evite incluir marcas comerciales de medicamentos o referencias personales;
de lo contrario, su respuesta no será publicada.

Enviar respuesta