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El uso de aplicaciones terapéuticas para Ipod Touch, dispositivo desarrollado por la compañía Apple, puede ser útil en el tratamiento del autismo, según una investigación realizada por científicos de la Universidad de Virginia Commonwealth (Richmond, VA, Estados Unidos) y publicada en Journal of Vocational Rehabilitation.
Redacción | 03/09/2012 17:51
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"Las estrategias que ofrecen apoyo en el lugar de trabajo son claramente necesarias para ayudar a que las personas con autismo encuentren un trabajo útil en el que se puedan desarrollar satisfactoriamente", comentar Tony Gentry del Departamento de Terapia Ocupacional de la Universidad de Virginia Commonwealth y autor de la investigación. "Los adultos con autismo con frecuencia tienen destrezas valiosas que pueden desarrollar en su trabajo, como la habilidad lógica y matemática, capacidades informáticas, o memoria fotográfica".
En un ensayo desarrollado durante cuatro años se examinó el uso del del Ipod touch como soporte útil para la terapia. Cada participante recibió apoyo profesional de un terapeuta ocupacional para aprender a manejar el dispositivo. Éste incluía una serie de aplicaciones individualizadas con herramientas para mejorar la memoria, videos donde se ofrecían indicaciones generales para la terapia o intrumentos enfocados a aumentar el comportamiento autónomo.
Uno de los participantes del estudio, Jeffrey, mostraba dificultad para cambiar de una herramienta a otra, y no era capaz de recordar los pasos a seguir en tareas cotidianas como el almacenamiento de alimentos o la limpieza de baños. Cuando empeza a mostrar síntomas de estrés, podía utilizar en el Ipod "acciones de calma" como un zumbido. Las alarmas programadas en el dispositivo ayudaban a Jeffrey a trasladarse de una herramienta a otra. Utilizando una aplicación para la creación de notas, se crearon anotaciones que describían paso a paso las tareas en las que el paciente mostraba dificultades para que, finalmente, las completara satisfactoriamente. En una semana, Jeffrey pudo responder correctamente los test de memoria y comprobar por sí solo las anotaciones de ayuda. Tras un año, continuaba utilizando el Ipod en su trabajo en un restaurante de comida rápida.
Para Grace, una mujer de sesenta años con diagnóstico de autismo, parálisis en la mitad del cerebro y epilepsia, el dispositivo le ayudaba a a viajar a diario en un autobús especializado. Antes del ensayo, si el autobús llegaba tarde, Grace se preocupaba y temía perderlo, provocando una crisis de nervios donde abandonaba su monedero en un parque para atravesar una calle concurrida y observar así si el trasnporte llegaba. Durante el estudio, las alarmas le recordaban que debía ir a la parada de autobús y llamar a la compañía de trasnporte si el autobús se retrasaba. Los podcasts de su música favorita aliviaban su ansiedad mientras esperaba. Además un video grabado mostraba a Grace cómo esperar al autobús en un lugar seguro y los pasos que debía dar si no llegaba el vehículo.
Una tercera participante, Lily, con Síndrome de Down y autismo, no podía leer o navegar de manera independiente. Además mostraba frustración al ser corregida en su trabajo o cuando se enfrentaba a cambios imprevistos en su día a día, respondiendo con comportamientos inadecuados como lloros o pataleos. Debido a las dificultades en la lectura, una aplicación oral llamada VoCal, que ofrece alertas verbales, le recordaba que debía ser puntual en el trabajo, los cambios de tarea a realizar, las pausas, la hora de salida y el momento en el que debía recargar su Ipod. La aplicación Storykit, que utiliza indicaciones verbales e imágenes, mostraba a Lily cómo realizar las tareas y le recordaba cuál era el comportamiento apropiado cuando se enfrentaba a nuevos retos en su trabajo. Si Lily completaba un día de trabajo sin patalear o llorar recibía una recompensa, como tiempo libre para jugar o escuchar canciones en su Ipod. Estos progresos se guardaban en la aplicación iReward.
A pesar de que las distintas variables personales y las características del trabajo desempeñado pueden dificultar las generalizaciones sobre los tres casos mostrados, Gentry afirma que el estudio es "una ocasión importante para los campos de la educación, rehabilitación física y tecnologías asistenciales. La investigación en el ambiente real es esencial para ayudar a determinar la mejor forma de utilizar estas herramientas para ayudar a los pacientes a vivir mejor".
Un estudio de la Universidad Northwestern (Estados Unidos) ha hallado una vulnerabilidad molecular común en el autismo y el síndrome de alcoholismo fetal. El estudio se ha publicado en Alcoholism: Clinical & Experimental Research.
©2009. Madrid. Unidad Editorial, Revistas
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