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DAVID SHAFFER, DE LA UNIVERSIDAD DE COLUMBIA

David Shaffer: "Realmente no sabemos qué hacer con los antidepresivos en adolescentes"

El uso de antidepresivos en adolescentes con depresión genera debate. David Shaffer, de la Universidad de Columbia, en Nueva York, admite que los profesionales no saben a qué atenerse con esta terapia: hay estudios que sugieren que disminuye la tasa de suicidio, pero también los hay que señalan el inicio del tratamiento como una fase de mayor riesgo.

José A. Plaza - Miércoles, 13 de Mayo de 2009 - Actualizado a las 00:00h.

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David Shaffer, jefe de la División de Psiquiatría del Niño y del Adolescente en el Centro Médico de la Universidad de Columbia, en Nueva York, ha participado en el VIII Curso Internacional de Actualización en Psiquiatría Infanto-Juvenil celebrado en el Hospital Gregorio Marañón, de Madrid. En su conferencia Prevención de suicidio en niños y adolescentes, patrocinada por la Fundación Alicia Koplowitz, ha comentado a DM la controversia en torno al uso de antidepresivos en menores.

¿Qué datos tenemos de la incidencia del suicidio en adolescentes?
-Es muy diferente entre hombres y mujeres. En adolescentes es bastante raro, ya que de cada cinco hombres que cometen suicidio, sólo una joven lo hace. En el sexo femenino es la depresión lo que suele causar este impulso, mientras que en el masculino está vinculado con problemas de agresividad, alcohol e impulsividad.

Ambos sexos cuentan con una diferencia ante los adultos: en la adolescencia es más frecuente el intento frustrado de suicidio.

¿Hay problemas de infradiagnóstico en patologías psiquiátricas que puedan conducir al suicidio?
-Se suele pensar que el intento de suicidio es una forma de captar la atención, una petición de ayuda, pero no suele ser así. La mayoría de adolescentes que tratan de suicidarse no se lo cuentan a nadie y no suelen acudir al médico: más del 90 por ciento de niños y adolescentes que fallecen tras un suicidio no han visitado nunca a un especialista, ni han sido tratados por su depresión.

  • Más del 90 por ciento de niños y adolescentes que fallecen tras un suicidio no han visitado nunca a un especialista, ni han sido tratados por su depresión

Cuando se realiza la autopsia psicológica, que consiste en entrevistas a familiares y amigos, en la mayoría de casos hallamos un trastorno psiquiátrico no diagnosticado ni tratado. Normalmente se trata de un trastorno de negativismo desafiante.

¿Es posible prevenir estas situaciones?
-La mejor forma de hacerlo es preguntar a los adolescentes: no te dirán directamente si piensan en el suicidio, pero con un cuestionario que puedan rellenar en solitario sí darán la información necesaria para saber si requieren de vigilancia o de tratamiento.

Una vez localizado el problema psiquiátrico, ¿son una solución los antidepresivos?
-Realmente no lo sabemos. Su historia es larga; se introdujeron en 1988 y se comenzaron a utilizar en la clínica infantil hacia 1991. Entre 1962 y 1988 las tasas de suicidio habían aumentado un 300 por ciento, pero en el inicio de los años 90 este ascenso decreció y en 1994 se logró que la incidencia disminuyera hasta un 30 por ciento.

Estas cifras se asociaron con un aumento de la prescripción de antidepresivos en adolescentes, en forma de monoterapia. Pensamos que estos fármacos eran la causa del cambio, pero también observamos casos en los que cuando un menor empezaba la terapia con antidepresivos tenía más pensamientos ligados al suicidio. Eran casos aislados, pero llevaron a varios metanálisis que determinaron que al inicio de la medicación el paciente es más proclive al suicidio.

  • Entre 1962 y 1988 las tasas de suicidio habían aumentado un 300 por ciento

Con estos datos, las agencias del medicamento recomendaron que sólo se administrara antidepresivos a adolescentes muy controlados.

Como consecuencia de ello, los laboratorios dejaron de publicitar estos fármacos, pero al año siguiente la tasa de suicidio volvió a crecer.

Se llegó a un punto de gran controversia. Cuando la incidencia de suicidios creció de nuevo, los estudios se multiplicaron y ahora se señala que el riesgo no es mayor al comenzar con los antidepresivos.

Realmente no se sabe muy bien qué hacer. Las agencias reguladoras han actuado bien al pedir que los clínicos no recomienden un tratamiento mensual y digan al paciente "te veo dentro de 30 días", algo bastante común. No comprendemos qué sucede con estos fármacos.

Durante muchos años hemos pensado que en el tratamiento de la depresión el mayor riesgo de suicidio se produce cuando el paciente empieza a mejorar; pero nadie entiende por qué. Creo que la medicación sí lleva a ciertas personas a pensar más en el suicidio; podría incrementar las tasas de suicidio, pero es imposible asegurarlo. El problema es que no disponemos de mejor alternativa terapéutica.

¿Y la psicoterapia?
-No está claro que funcione en adolescentes. La más común en depresión es la terapia cognitiva comportamental. El paciente depresivo se cree minusvalorado y criticado, por lo que se trata de convercerle de que eso no es real. Se considera importante el contacto con la gente, pero no está claro que esto sea recomendable: estás dando libertad a una persona desequilibrada. Esta terapia no es mejor opción que la farmacológica en adolescentes, aunque en adultos da mejores resultados.

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