Publicidad
Herramientas de contenido
La terapia cognitiva conductual disminuye el riesgo de padecer nuevos episodios depresivos en adolescentes con alto riesgo de sufrir estos trastornos en un porcentaje que supera al del tratamiento habitual, aunque esta mejora no se aprecia en los descendientes de padres que en el momento del estudio tenían depresión. Judy Garber, de la Universidad Vanderbilt, en Nashville (Estados Unidos) es la autora de este hallazgo, que se publica en JAMA.
Redacción - Miércoles, 3 de Junio de 2009 - Actualizado a las 17:03h.
compartir (¿qué es esto?)
La investigación de Garber incluyó a 216 adolescentes de entre 13 y 17 años, hijos de padres que habían padecido depresión en el pasado o aquejados de ésta en el momento del estudio. Y es que, que uno de los padres sea depresivo figura como uno de los principales factores de riesgo para desarrollar depresión, elevando la probabilidad de seguir los mismos pasos entre dos y tres veces. Los menores fueron asignados aleatoriamente al programa de prevención de terapia cognitiva (159 de ellos) o al procedimiento convencional (157) y su evolución se midió a través de cuestionarios y entrevistas clínicas, que tuvieron lugar al inicio del estudio, tras las primeras ocho semanas y después de seis meses.
La terapia cognitiva consistió en sesiones de grupo de 90 minutos semanales, en las que un terapeuta enseñó a los adolescentes a enfrentarse a su realidad. Quienes siguieron esta terapia presentaron una menor tasa de episodios depresivos que los que se sometieron al procedimiento habitual de prevención (21, 4 por ciento frente al 32, 7 por ciento, respectivamente). En los casos en que los padres atravesaban una depresión durante el tiempo que se desarrolló el estudio, la tasa de depresión juvenil fue similar independientemente del método de tratamiento aplicado.
Un nuevo estudio aporta más datos sobre la seguridad en el consumo de fármacos antiepilépticos, puestos en tela de juicio hace dos años por su potencial relación con el aumento del riesgo de ideas suicidas. Las conclusiones apuntan más a la influencia de la patología de base.