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Dos estudios que se publican hoy en el New England confirman la eficacia del anticuerpo monoclonal mepolizumab para el manejo de las exacerbaciones de asma grave eosinofílica.
Redacción | 05/03/2009 00:00
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La terapia con mepolizumab reduce las exacerbaciones y mejora la calidad de vida en pacientes con asma eosinofílica. Los resultados de un estudio que se publica hoy en The New England Journal of Medicine sugieren que los eosinófilos pueden tener un papel tan importante como las células efectoras en la patogénesis de las exacerbaciones graves de los pacientes con asma. Hace un año la citada revista publicó otro estudio en el que se demostraba la eficacia del fármaco en el síndrome hipereosinofílico.
El grupo de Ian Pavord, del Hospital Universitario de Leicester, en el Reino Unido, ha coordinado el citado trabajo, cuyo primer autor es Pranabashis Haldar, en 61 pacientes con asma eosinofílica refractaria e historia de exacerbaciones recurrentes. De ellos, 29 recibieron infusiones de mepolizumab, un anticuerpo monoclonal frente a interleucina 5, y el resto placebo, una vez al mes durante un año. El objetivo principal fue medir el número de exacerbaciones graves durante las primeras cincuenta semanas de tratamiento; el secundario era la calidad de vida asociada al asma después del uso de un broncodilatador.
Mepolizumab, un anticuerpo desarrollado por la compañía GlaxoSmithKline, se asociaba con un menor número de exacerbaciones si se comparaba con placebo y con una mejora en la calidad de vida. Además, redujo el número de eosinófilos en sangre y en el esputo. No se constataron diferencias significativas con respecto a los síntomas, al FEV, al empleo de broncodilatador o hiperrespuesta de las vías aéreas. Se registró alguna hospitalización asociada a asma grave aguda.
Otro estudio que se publica hoy en The New England Journal of Medicine apunta a que el tratamiento con mepolizumab reduce el número de eosinófilos en esputo y sangre, lo que permite moderar el empleo de prednisolona en pacientes con asma y con esputos de eosinófilos.
Paul O'Byrne, del Instituto de Enfermedades Respiratorias de la Universidad McMaster, en Canadá, ha llevado a cabo un estudio en pacienes con eosinofilia en el esputo y con síntomas a pesar del tratamiento con prednisolona. Asignó a nueve pacientes para recibir mepolizumab, administrado en cinco infusiones mensuales de 750 mg cada una, y a once a recibir placebo.
Se produjeron doce exacerbaciones asmáticas en diez pacientes que recibieron placebo, nueve de los cuales tenían eosinófilos en el esputo en la exacerbación. El empleo de mepolizumab se asociaba con una reducción significativa del número de eosinófilos en sangre o en esputo.
La mejoría en el número de eosinófilos, el control del asma y el FEV se mantuvieron durante las ocho semanas siguientes a la última infusión. No se produjeron eventos adversos serios en ninguno de los dos grupos de pacientes.
Confirmación
Sally Wenzel, de la Universidad de Pittsburgh, apunta en un editorial que se publica hoy en The New England Journal of Medicine que los dos estudios confirman el papel de los eosinófilos en la exacerbación del asma en un subgrupo de pacientes y el beneficio que ofrece el anticuerpo monoclonal mepolizumab en su manejo. No obstante, existe un número importante de pacientes con asma que no padecen eosinofilia, e incluso en los enfermos con asma eosinofílica en los que mepolizumab no tiene efectos en otros factores clínicos y fisiológicos. Esos hallazgos abren una puerta a futuras investigaciones sobre células alternativas y mediadores que están implicados en el desarrollo del asma.
La depresión es común en pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y se ha relacionado tradicionalmente con la gravedad de la enfermedad y el deterioro de la calidad de vida.
©2009. Madrid. Unidad Editorial, Revistas
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