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La tos puede ocultar una enfermedad grave

"La tos es un acto reflejo que puede pasar inadvertido e incluso puede ser fácilmente ignorado por pacientes y médicos, sobre todo en los meses de más frío, con lo cual se puede caer en el infradiagnóstico de patologías graves de fondo que afectan a las vías respiratorias".

Gema Suárez.   |  29/10/2002 00:00

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De esta forma se expresa María Elena Touves, del Servicio de Neumología del Complejo Hospitalario de Orense, quien considera que el colapso al que están sometidos los centros de salud en esta época debido a las numerosas consultas por catarros y gripes hace que los facultativos no se detengan lo suficiente en examinar a fondo el porqué de la tos que sufre el paciente o si esos episodios han variado o se han intensificado.

En un principio, la tos no tiene un carácter maligno; al contrario: es un acto reflejo y un mecanismo de defensa que consiste en una respiración explosiva para lograr remover secreciones y material extraño del árbol tráqueobronquial que obstaculizan la respiración.

En respuesta a estos agentes la producción de moco aumenta, se inicia una respiración profunda, la epíglotis cierra la laringe y el músculo del diafragma, ubicado entre el tórax y el abdomen, se relaja. Como consecuencia se produce un aumento de la presión dentro del tórax, se abre nuevamente la epíglotis, que permitirá que, a través de la tráquea y la laringe, se expulse el obstáculo o el esputo hacia el exterior.

Juan de Dios Alcántara, vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc), comenta que en la época invernal el 95 por ciento de los problemas respiratorios asociados a la tos es vírico. En este sentido, Touves afirma: "Las gripes, faringitis y laringitis son las afecciones más habituales. La mayoría de estos casos son víricos más que bacterianos, y el paciente puede incluso no recibir tratamiento alguno, salvo el indicado para combatir la infección, y la tos suele remitir a los pocos días. Por el carácter leve que caracteriza generalmente a la tos, no siempre se le presta demasiada atención, cuando puede ser un primer signo de una patología grave, como tuberculosis y enfermedades intersticiales, como la fibrosis pulmonar", explica Touves.

Según la neumóloga, el primer signo de alarma es la cronificación de la tos, es decir, "cuando se prolonga más de dos o tres semanas", y añade que en grupos de riesgo como, los fumadores, si padecen tos hay que hacer un seguimiento para ver si se intensifica, si aparece o no esputo, si hay sangrado... para poder determinar si existe una enfermedad subyacente.

"En muchos casos -advierte- alguna de estas enfermedades, como la tuberculosis o los tumores, son diagnosticadas tardíamente".

Efectos secundarios

Algunos medicamentos también pueden producir tos, como un efecto secundario de la administración.

Es el caso de medicamentos como por ejemplo los corticoides inhalados, los beta bloqueantes (propanolol, metoprolol, atenolol) y los inhibidores de la enzima conversora de angiotensina.

Cómo evitar que aparezca la tos:

  • Evitar un aire seco. Es recomendable utilizar humidificadores para niños y personas con problemas respiratorios.
  • Impedir, en la medida de lo posible, inhalaciones de polvo, tabaco y humo.
  • No someterse a cambios bruscos de temperatura.

    Cómo combatirla. Tratamiento no farmacológico:

  • Aumentar la ingesta de líquidos para facilitar la formación y liberación de moco.
  • Utilización de dos almohadas en la cama y mantener ventilada la habitación.
  • Ingerir demulcentes como la miel, jarabes de acacias, regaliz, glicerina, cerezas, etc. que cubren la mucosa de la faringe aliviando la irritación producida por la tos y activan la producción de saliva, también con efecto demulcente.
  • Supresión del consumo de tabaco.
  • Inhalación de vapores, incorporando algún tipo de producto balsámico, como el mentol o el eucalipto, aunque no está demostrado que con ello se aumente el efecto terapéutico.
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