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Las terapias que tratan los defectos que subyacen a la fibrosis quística están en desarrollo. Mientras tanto, los actuales tratamientos deberían ser utilizados para obtener el potencial máximo y así continuar la tendencia ascendente de la esperanza de vida de estos pacientes.
Redacción - Martes, 28 de Abril de 2009 - Actualizado a las 00:00h.
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Ésta es la conclusión a la que han llegado Brian O'Sullivan, de la Universidad de Massachusetts, y Steven Freedman, de la Facultad de Medicina de Harvard, en Boston, en un análisis que se publica en la edición digital de la revista The Lancet.
Según los autores, la solución salina hipertónica, los antibióticos macrólidos y el ibuprofeno merecen una mención especial. Los pacientes a los que se les administró solución salina hipertónica nebulizada al 7 por ciento presentaban una mejor función pulmonar que aquéllos a los que se les daba solución salina estándar, debido a que libera agua en las vías respiratorias y conduce a su hidratación, evitando la infección.
La azitromicina, un antibiótico del grupo de los macrólidos, funciona mediante la prevención de Pseudomonas aeruginosa, además de tener propiedades antiinflamatorias. Por otro lado, el ibuprofeno parece ser la terapia más eficaz en los pacientes jóvenes, de entre 5 y 13 años, si se empieza a administrar antes del desarrollo de la inflamación y de los cambios patológicos graves.
La nutrición también es clave. Cuando tiene lugar la insuficiencia del páncreas se emplean suplementos de enzimas pancreáticas y vitaminas solubles en grasa.
La terapia con vitamina D podría servir para tratar e incluso evitar las graves reacciones alérgicas causadas por el hongo aspergillus fumigatus, capaz de poner en peligro la vida de los enfermos de fibrosis quística. El estudio se publica en Journal of Clinical Investigation.