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El control de los factores de riesgo evita la insuficiencia renal crónica

Cerca del 90 por ciento de los problemas de salud que afectan a los enfermos con insuficiencia renal crónica puede encontrar remedio en la consulta del médico de atención primaria (AP). Sin embargo, la falta de información y de comunicación entre éste y el nefrólogo hacen que en ocasiones no se pueda realizar una detección precoz de la enfermedad.

Redacción   |  20/03/2001 00:00

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En España se estima que aproximadamente 31.000 personas padecen insuficiencia renal crónica, un deterioro inevitable de la función renal cuya progresión puede retrasarse mediante el control de los factores de riesgo, como la hipertensión arterial y la detección precoz de la diabetes mellitus en la consulta de AP con el apoyo del Nefrólogo.

Para que ésto sea posible se ha publicado la Guía Clínica de la Insuficiencia Renal en Atención Primaria, en cuya elaboración han participado la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), la Sociedad Española de Medicina Rural y Generalista (Semergen) y la Sociedad Española de Nefrología (SEN), con la colaboración del Grupo Esteve. "El objetivo es mejorar la coordinación entre médicos de familia y nefrólogos, mantener una continuidad en el seguimiento del enfermo y mejorar la relación médico-paciente", explica Aurelio Duque, coordinador de la guía de la semFYC.

Las enfermedades renales más frecuentes en las consultas de Atención Primaria son los cólicos renales, las infecciones urinarias y la insuficiencia renal. En el caso de la insuficiencia crónica la disminución de la función renal es lenta y progresiva, y evoluciona hacia la acumulación de productos metabólicos de desecho en la sangre.

Factores de riesgo
"Los síntomas se desarrollan lentamente y al principio pueden no detectarse si no se hace un análisis de laboratorio", explica Jesús Olivares, coordinador de la guía de la SEN. Por ello es importante la detección de las enfermedades que actúan como factores de riesgo a la hora de desarrollar una insuficiencia crónica.

La diabetes mellitus y la hipertensión arterial son factores de riesgo cardiovascular ligados a los procesos renales y, al mismo tiempo, muy frecuentes en la consulta del médico de familia. Entre las causas tratables de la insuficiencia renal crónica también se encuentra la hiperglucemia. Sin embargo, la medida más eficaz es el control de las cifras de presión arterial.

Según los autores de la guía, la presión diastólica, que mide la tensión arterial durante la dilatación del corazón, debe mantenerse por debajo de 80. Para ello es recomendable reducir la sal de la dieta, moderar o eliminar el consumo de alcohol y controlar el sobrepeso.

Por otra parte, la diabetes incrementa el riesgo de desarrollar insuficiencia crónica y, al igual que en la hipertensión, el médico de familia juega un papel fundamental en su prevención. La diabetes mellitus es la primera causa de insuficiencia renal crónica en los países occidentales y se calcula que cerca del 30 por ciento de los afectados por esta enfermedad desarrollan nefropatía diabética.

En este caso la prevención de nefropatía diabética sólo es eficaz si se lleva a cabo en las fases previas a su aparición. El diagnóstico precoz pasa por la detección de microalbuminuria en la orina que, además, resulta un claro marcador de riesgo cardiovascular.

Síntomas
En un principio el enfermo se siente pesado y se cansa con facilidad. Después siente debilidad muscular, calambres, sensación de hormigueo en las extremidades y pérdida de sensibilidad en ciertas partes del cuerpo. Cuando afecta al aparato digestivo, el paciente pierde el apetito y tiene náuseas, vómitos, inflamación de la mucosa oral y mal sabor de boca. El diagnóstico se realiza a través de un análisis de sangre. 



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