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Aunque en la mayoría de los casos los factores de riesgo ligados a la hipertensión se traducen en la aparición de enfermedades cardiacas, existe también una relación directa entre estos indicadores y el riesgo de desarrollar disfunción eréctil.
J. A. P. - Martes, 10 de Marzo de 2009 - Actualizado a las 00:00h.
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José Manuel López Chozas, del Hospital Universitario Virgen del Rocío, de Sevilla, ha citado en la Reunión Nacional de la SEH-Lelha datos de diferentes estudios epidemiológicos "que demuestran que la prevalencia de la disfunción eréctil es superior en pacientes en los que se observan factores de riesgo cardiovascular, como diabetes e hipertensión arterial".
Según datos de la población masculina hipertensa, el riesgo de presentar esta patología se multiplica por dos en varones hipertensos. La prevalencia varía entre un 15 y un 25 por ciento en hombres que están recibiendo terapia para tratar la hipertensión. López Chózas ha añadido que "incluso antes de iniciar la terapia antihipertensiva la prevalencia puede llegar hasta el 20 por ciento", porcentaje que crece al mismo ritmo en que aumenta la presión arterial.
Según el especialista, la asociación entre ambos problemas "no es casual, sino causal". La hipertensión arterial, además de producir problemas de erección, puede actuar como factor potenciador del envejecimiento y el déficit de testosterona, problema "que está presente en más del 50 por ciento de los pacientes".
Prevención... y fármacos
La prevención de la disfunción eréctil es posible. Con un control adecuado de los factores de riesgo cardiovasculares y "a través de una dieta sana, alejándose del estrés y el tabaco y haciendo ejercicio de forma regular", se puede disminuir el riesgo de que esta alteración aparezca. Además, "se puede optar por un apoyo farmacológico con medicamentos que ayuden a un control del riesgo vascular".
La edad de los pacientes que presentan este cuadro clínico, que además suele venir acompañado de síndrome metabólico, está por encima de los 50 años. La prevención cardiovascular mejora la activación de determinados mecanismos fisiopatológicos implicados en el desarrollo de la disfunción eréctil; pero, en ocasiones, "estas medidas no son suficientes y, si la primera opción no da resultados positivos, se pueden modificar determinados tipos de tratamiento que favorecen su aparición". Así, es posible recurrir a terapias específicas para la disfunción eréctil, con inhibidores de la fosfodiesterasa-5 (PDE-5), que permiten al paciente, dependiendo de la gravedad de los casos, recuperar la normalidad entre el 40 y el 80 por ciento de los casos.
Mujeres y obesidad
El estudio Farypa, que se ha presentado en el contexto de la V Reunión de Farmacéuticos, celebrada durante el congreso de la SEH-Lelha, concluye que la media del perímetro abdominal es de 91 cm en mujeres y de 101 en hombres. El objetivo del análisis era saber el porcentaje de individuos obesos que no se habían medido la tensión arterial ni realizado una analítica sanguínea en el último año.
Los resultados señalan que la media de la población femenina española sobrepasa los valores de perímetro abdominal a partir de los que se considera obesidad central; los varones, por su parte, se encuentran en el límite de valor. Para llegar a estos datos se ha trabajado con una población de 5.563 personas.
La toxina botulínica resulta una alternativa eficaz a los anticolinérgicos para tratar la vejiga hiperactiva y se ha mostrado eficaz para resolver la incontinencia de orina en pacientes con lesiones medulares. Queda por saber qué pasa en los otros tipos de la enfermedad.
©2009. Madrid. Unidad Editorial, Revistas
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