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Tratamiento de la infección de orina

14/03/2003 00:00

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Las infecciones en las vías urinarias inferiores (vejiga y uretra) son más corrientes en los recién nacidos varones que en las mujeres, pero al año de edad, se vuelven unas 10 veces más frecuentes en las niñas que en los niños. En la adolescencia las padecen un 5 por ciento de las chicas y rara vez los chicos.

Entre los 20 y los 50 años, son 50 veces más frecuentes en las mujeres que en los varones. En los años posteriores, las infecciones urinarias son igual de frecuentes en varones y mujeres, aunque los ancianos varones las sufren algo más frecuentemente, a infecciones persistentes en la próstata o provocadas por un catéter o algún otro instrumento utilizado durante una operación.

Aunque los científicos no lo saben con seguridad, un factor clave en estas diferencias podría ser que la uretra de la mujer es corta, permitiendo así a las bacterias un acceso rápido hasta la vejiga urinaria. Otro sería que la apertura de la uretra en la mujer esta cerca de focos bacterianos, como el ano y la vagina.

También parece ser que el uso del diafragma como sistema anticonceptivo aumenta la probabilidad de padecer una infección urinaria. Además, las mujeres cuyas parejas usan preservativos con espermicidas tienen tendencia a un crecimiento de la bacteria Escherichia coli en la vagina.

La cistitis (infección de la vejiga) es, por otra parte, muy común en mujeres debido a contusiones en la uretra después de relaciones sexuales o, a veces, por una conexión anormal entre la vejiga y la vagina. Se ha observado que tomar nitrofurantoína en las dos horas siguientes a un contacto sexual reduce significativamente el riesgo de infección en mujeres con infecciones urinarias recurrentes.

Otro caso que afecta especialmente a las mujeres es el de las infecciones recurrentes: el 80% tiene recaídas. Según algunos estudios, estas pacientes tienden a pertenecer a grupos sanguíneos determinados, que las hacen más propensas a las infecciones urinarias. Para ellas, los especialistas suelen dar consejos concretos, entre los que aparecen:

Beber mucha agua a lo largo del día y tomar vitamina C, ya que acidifica la orina impidiendo el crecimiento de bacterias.

Utilizar el papel higiénico de delante hacia atrás; de lo contrario, las bacterias del ano pueden acceder a la vagina o a la uretra.

Tomar duchas en vez de baños.

Limpiar cuidadosamente el área genital después de mantener relaciones sexuales.

En cambio, las mujeres embarazadas no parecen ser más susceptibles de sufrir infecciones de orina que el resto de mujeres (sólo desarrollan infecciones urinarias entre un 2-4% de las mujeres embarazadas). Pero si se da el caso es más fácil que la infección llegue a los riñones, porque los cambios hormonales y la posición del tracto urinario durante el embarazo pueden facilitar el paso de las bacterias. Una mujer embarazada que sufra una infección urinaria deberá ser tratada rápidamente para evitar un parto prematuro y otros riesgos, como la elevada presión sanguínea.

Infección de orina en el embarazo

Los cambios que ocurren en la mujer por el embarazo a nivel del sistema urinario, favorecen el desarrollo de la infección urinaria, complicación que pone en riesgo a la madre y al feto porque se relaciona con la amenaza de parto prematuro y otros riesgos como una presión arterial alta.

La infección urinaria que no da síntomas, debe detectarse temprano para evitar mayor complicación renal. La mujer embarazada debe efectuar en su primer control prenatal un examen general de orina obligatorio, para detectar de forma temprana cualquier dato de infección y dar tratamiento adecuado.

Toda paciente con infección de orina debe seguir las siguientes recomendaciones:

Aseo genital adecuado, el cual debe efectuarse de la vagina al recto o sea de adelante hacia atrás, para evitar que el orificio urinario se contamine con microbios provenientes del recto.

Mantener tránsito intestinal normal, evitar el estreñimiento o diarrea tomando tratamiento adecuado según el problema.

Vaciar la vejiga de manera frecuente, orinando con regularidad para evitar que la vejiga se llene mucho o quede algún residuo.

Beber líquidos en abundancia para ayudar a eliminar los microbios al orinar de manera asidua. No ingerir mucha sal, gaseosas o alimentos enlatados.

Son recomendables el reposo físico y la abstinencia sexual.

Aplicarse tratamiento si hay infección vaginal.

Seguir tratamiento para ayudar a disminuir la inflamación del sistema urinario, el cual debe ser indicado por el médico.

Seguir las indicaciones de manera adecuada y efectuar exámenes de manera temprana y llevar un seguimiento estricto de la enfermedad, para evitar complicaciones futuras que puedan afectar a la madre y al feto.

Infección de orina en la mujer

Un 20 por ciento de las mujeres presenta infecciones del tracto urinario inferior a lo largo de su vida y aproximadamente el 3 por ciento experimenta infecciones recurrentes del tracto urinario. Se consideran infecciones recurrentes cuando se dan 3 o más episodios al año.

Los microorganismos más frecuentes implicados en las infecciones urinarias femeninas son las enterobacterias gramnegativas, especialmente E. coli y Proteus mirabilis, o con menor frecuencia se aísla también Klebsiella y Enterococcus faecalis.

Más de un 95 por ciento de todas las infecciones recurrentes del tracto urinario en la mujer están causadas por reinfección por diferentes microbios o bién por recidiva (cuando el mismo microorganismo que en el episodio inicial queda acantonado en el reservorio rectal, desde donde infecta el introito vaginal y posteriormente la orina) o bien en el propio aparato urinario.

El sexo femenino presenta una incidencia de infección del tracto urinario 10 veces superior al masculino, favorecida fundamentalmente por factores anatómicos como la poca longitud de la uretra y la proximidad de ésta al intestino.

Se ha demostrado ampliamente que el reservorio de los microorganismos patógenos urinarios es la flora fecal que ascienden por la uretra causando la infección urinaria. Con la edad, en las mujeres se produce una pérdida de la colonización vaginal por Lactobacillus con atrofia de la mucosa vaginal asociada, y por tanto con una alcalinización (disminución de la acidez) del medio vaginal, con lo que se explica el incremento de las infecciones del trato urinario con la edad.

Tratamiento de las infecciones urinarias de repetición

El tratamiento de las infecciones urinarias de repetición en la mujer hay que abordarlo desde un triple enfoque:

El tratamiento adecuado del primer episodio es fundamental para evitar la repetición de la infección urinaria.

Hay que corregir las alteraciones anatómicas o funcionales capaces de perpetuar o favorecer la bacteriuria así como los hábitos higiénicos y dietéticos favorecedores de esta.

Plantear un tratamiento preventivo en función del número de episodios de infecciones urinarias de repetición.

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