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La cardiotrofina-1 puede ser adyuvante de la cirugía hepática

La cardiotrofina-1 podría ser utilizada para proteger el hígado del daño por isquemia reperfusión, lo que mejoraría el resultado de la cirugía hepática, según ha explicado Jesús Prieto, del Centro de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra, en Pamplona.

Elena Escala Sáenz   |  15/02/2007 00:00

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La cardiotrofina-1 protege el hígado del daño por isquemia reperfusión, por lo que el tratamiento del órgano trasplantado con esta sustancia podría mejorar los resultados de la cirugía, ha indicado Jesús Prieto, director del área de Terapia Génica y Hepatología del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA), en Pamplona.

Prieto, que ha participado en el Curso sobre Hepatitis Víricas organizado por el Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Carlos III, en Madrid, ha explicado que la cardiotrofina-1 fue identificada en 1996 en las células cardiacas. "Entonces se observó que tenía un efecto protector sobre el miocardio y sobre el sistema nervioso central, y que también se expresaba en el hígado. Este hallazgo puso en marcha una serie de experimentos con los que comprobamos que el hígado de ratones infectados con el adenovirus que expresaba cardiotrofina-1 quedaba protegido frente a distintas formas de daño hepático, incluida la resección hepática extensa".

Asimismo, el trabajo del CIMA demostró que si se inyectaba cardiotrofina-1 antes de someter al hígado a un daño por isquemia reperfusión, quedaba totalmente protegido. "Esto nos hace pensar que la cardiotrofina-1 puede mejorar los resultados de la cirugía y del trasplante hepático, e incluso permitir el uso de hígados marginales.

Los hallazgos del equipo de Prieto, publicados en The Journal of Experimental Medicine, se han traducido en la aprobación de una patente para el desarrollo clínico de la cardiotrofina-1 en cirugía hepática.

En cuanto a las nuevas líneas de investigación, Prieto ha señalado que el panorama futuro es muy prometedor, ya que "hay muchas aproximaciones terapéuticas muy diversas que ayudarán a eliminar el virus de la hepatitis C, especialmente en los pacientes que son resistentes a la combinación de interferón y ribavirina".

Para el 50 por ciento restante se están estudiando otras estrategias, como "la combinación de interferón e inhibidores de la proteasa o de la polimerasa, o el uso de interferón con péptidos bloqueantes del TGF-8 o con otras citocinas. En el campo de la inmunoterapia, se estudia el potencial de las células dendríticas con vectores virales que codifican para proteínas del virus C en combinación con sustancias que incrementen la maduración de estas células dendríticas".

Buen nivel preventivo
"España es uno de los países que presenta un nivel más elevado de actividad preventiva de las hepatitis víricas", ha afirmado Miguel Bruguera, del Servicio de Hepatología del Hospital Clínico de Barcelona. "Gracias a los programas de vacunación universal contra la hepatitis B hoy estamos protegiendo a la gran mayoría de la población infantil y a los principales grupos de riesgo.

De hecho, un estudio poblacional realizado en Cataluña demuestra que la proporción de las personas jóvenes con anticuerpos es muy alta y que los casos de hepatitis aguda por el virus B que se notifican a los servicios de vigilancia epidemiológica han ido disminuyendo. En el caso de la hepatitis A, la vacunación universal sólo se contempla en Cataluña". Asimismo, ha señalado que es importante mejorar el control de los hijos de inmigrantes procedentes de zonas endémicas, ya que las visitas al país de sus progenitores eleva el riesgo de transmisión.

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