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Los viajes generan cada año entre 40.000 y 90.000 consultas sobre enfermedades tropicales. El trabajo en muchos centros se ha duplicado y las muestras de laboratorio se han triplicado, según los datos expuestos en el congreso de la Semic, que se celebra en La Coruña.
María Lagoa. Madrid | 25/03/2009 14:21
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La globalización y fronteras más asequibles impulsan el turismo a
países tropicales o viajes a lugares alejados. El movimiento de los
españoles genera entre 40.000 y 90.000 consultas anuales.
A este
flujo hacia el exterior hay que sumar el incremento de la población
inmigrante. El resultado es que la denominada medicina del viajero que
responde a la importación de enfermedades.
"La malaria, la
enfermedad de Chagas o el dengue son algunas que estaban restringidas
al área tropical y que se han convertido en emergentes en España", ha
subrayado Pedro Llinares, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas
del Complejo Hospitalario Juan Canalejo, de La Coruña, y presidente del comité organizador de la XII Reunión de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), que estos días se celebra en La Coruña y que ha situado a estas patologías en un lugar preponderante de su programa.
Los
datos son elocuentes. Cada año viajan doce millones de españoles y un
millón lo hacen a países tropicales o subtropicales. Entre 300.000 y
400.000 eligen destinos de alto riesgo y sólo la cuarta parte están
bien preparados. "Es un área que nace de una necesidad real: un 10 por
ciento de las personas que van al trópico consultan con el médico, lo
que deriva en un mínimo de 40.000 consultas y un máximo de 90.000 cada
año", ha destacado Rogelio López-Vélez, responsable de la Unidad de
Medicina Tropical y Parasitología del Hospital Ramón y Cajal,
de Madrid, con casi veinte años de experiencia. Y ha criticado el que
"los peor preparados sean los que van con agencias de viajes, a las que
sólo les preocupa vender billetes".
Los inmigrantes constituyen
el otro foco de actuación. Según Pedro Llinares, el 25 por ciento de
nuestros inmigrantes proceden de África y el 43 por ciento de
Latinoamérica: "Estas personas tienen enfermedades parasitarias que no
se veían aquí normalmente, y cuando vuelven de visita a su lugar de
origen suelen escapar de los controles sanitarios. Además, se da la
circunstancia de que la población latinoamericana es muy generosa con
las donaciones de órganos: ya suponen el 10 por ciento de las que se
hacen en España".
En su opinión, los inmigrantes deben someterse
a un cribado de rutina para comprobar si llevan enfermedades latentes y
hay que instaurar tratamiento.
El problema es que hay una laguna
formativa tanto en la facultad como durante el período de residencia.
La Seimc y los centros de referencia están realizando un buen trabajo
de divulgación en atención primaria y especializada a través de sus
congresos, cursos y de la edición de varias guías.
Pero son
necesarias otras medidas. Rogelio López-Vélez ha esbozado las
principales: potenciar los actuales centros de referencia y crear una
infraestructura en más comunidades autónomas. "Hemos duplicado el
trabajo en clínica y triplicado las muestras de laboratorio. Vemos al
año 1.800 pacientes y tenemos 30.000 muestras".
Tuberculosis y hepatitis B
El
colectivo de inmigrantes que residen en nuestro país es muy
heterogéneo, según Rogelio López-Vélez, responsable de la Unidad de
Medicina Tropical del Ramón y Cajal. Básicamente, sus enfermedades se
dividen en tres grupos: infecciones comunes, infecciones tropicales y
aquéllas que existen en España pero cuya incidencia está bajando.
Este
último grupo, en el que se incluyen la tuberculosis y la hepatitis B,
es el que más preocupa, ya que un paciente que procede de otra zona
geográfica puede plantear resistencia a los fármacos habituales y hay
países donde estas enfermedades son más prevalentes.
López-Vélez
ha señalado que la tuberculosis afecta en España a 30 habitantes por
cada 100.000, mientras que en la población inmigrante la proporción es
de 300 por 100.000. De todos modos, en Cataluña el 66 por ciento de los
casos corresponden a inmigrantes, y el 50 por ciento en Madrid. En la
hepatitis B sucede algo similar porque la frecuencia en nuestro país es
del 3 por ciento y en el África subsahariana, por ejemplo, es del 9 ó
10 por ciento.
Sin embargo, las infecciones tropicales, como los
parásitos intestinales y la malaria, son más raras y difíciles de
transmitir, aunque su diagnóstico plantea problemas sobre todo por la
insuficiencia de medios.
En cuanto a las enfermedades del
viajero, hay cuatro grupos: las gastroenteritis, el síndrome febril, el
síndrome cutáneo y un grupo mixto de varias patologías. Las más
conflictivas son las que se asocian a fiebre.
Un estudio en fase II ha revelado que el moxifloxacino puede reducir en varios meses el tratamiento de la tuberculosis cuando se administra en combinación con otros fármacos.
©2009. Madrid. Unidad Editorial, Revistas
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