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El uso del intestino en la reconstrucción de la vejiga y la uretra mejora la calidad de vida del paciente

Intestino por vejiga

El cáncer de vejiga y de uréter supone el 25 por ciento de las consultas que se atienden en los servicios de Urología y, en la mayoría de los casos, supone la extirpación de estos dos órganos. Entre las alternativas terapéuticas aplicadas a estos pacientes se encuentra el uso del intestino para la reconstrucción de los órganos afectados, cuyas ventajas serán debatidas en la II Jornadas de la Sociedad Urológica Madrileña (SUM).

Redacción Ondasalud.com   |  19/04/2001 00:00

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La primera intervención quirúrgica para sustituir la vejiga o el uréter por intestino fue realizada en 1885, aunque la técnica fue rechazada debido a las complicaciones de la cirugía. Sin embargo, en las últimas décadas se ha convertido en una práctica eficaz. “La aparición de los nuevos antibióticos y anestesias, que permiten mantener al paciente dormido durante más de cuatro horas, ya que se trata de una operación bastante larga, ha hecho que este tipo de intervenciones se generalicen”, indica el doctor Ignacio Pereira, jefe del Servicio de Urología del Hospital La Princesa, de Madrid, y miembro de la Sociedad Urológica Madrileña.

Esta sustitución o reconstrucción con intestino se lleva a cabo siempre que haya una destrucción amplia de los órganos afectados. Cuando el cáncer se desarrolla dentro de la pared de la vejiga o a través de ella, ésta no puede ser extirpada por completo mediante una resección transuretral (RTU). Por lo general, la solución es realizar una extirpación total o parcial de la vejiga (cistectomía), de manera que si se elimina por completo se debe idear un método de derivación o de drenaje de la orina. Para ello, se extraen entre 30 y 60 centímetros del intestino del paciente, con los que se construye una vejiga nueva (neovejiga ortópica).

En este caso, el reservorio de orina se conecta a la uretra. Después el paciente aprende a vaciar este reservorio relajando los músculos de la base de la pelvis e incrementando la presión dentro del abdomen, de modo que la orina pase a través de la uretra tal y como lo haría normalmente.


Otras técnicas de derivación

Además de la neovejiga ortotópica, existen otros métodos de derivación de la orina, como la derivación cutánea continente, en la que el reservorio se conecta a un orificio en la pared abdominal. En este caso la orina se acumula en el reservorio y se vacía introduciendo una sonda en su interior a intervalos regulares durante el día. “Otras veces, por ejemplo en el caso de vejiga neurogénica, que consiste en la pérdida del funcionamiento normal de la vejiga provocada por lesiones de una parte del sistema nervioso, se aprovecha la vejiga y se realiza una ampliación de la misma, sustituyendo con intestino la parte extirpada”, explica el doctor Pereira.














Cáncer,
causa más frecuente

de extirpación
En España se detectan 20 nuevos
casos de cáncer de vejiga por cada 100.000 habitantes, siendo más
frecuente en hombres que en mujeres. La máxima incidencia se da entre
los 60 y 80 años. Los factores de riesgo más comunes son la acumulación
de sustancias químicas empleadas en procesos industriales y el tabaquismo.
El diagnóstico se realiza mediante un examen rutinario de orina en
el que se detectan glóbulos rojos, aunque otras veces la orina puede
ser sanguinolenta a simple vista. Entre los síntomas más frecuentes
se encuentra el dolor y ardor durante la micción, y una necesidad
urgente y frecuente de orinar. Aunque el primer síntoma de cáncer
de uréter es la presencia de sangre en la orina, las señales de alarma
pueden confundirse con las de una infección de vejiga (cistitis).

Urología pediátrica

Los casos más frecuentes en las consultas pediátricas de urología están asociados a infecciones del tracto urinario, de forma que se ven con frecuencia dilataciones de la vía urinaria alta o baja y de obstrucciones de la uretra distal. “Otras veces son trastornos funcionales en los que con frecuencia no hay que realizar ninguna acción quirúrgica, sino simplemente un sondaje vesical o mantener al paciente en observación”, señala la doctora Cristina Fernández Lucas, del Servicio de Urología Pediátrica del Hospital Niño Jesús, de Madrid.

La obstrucción de la uretra es el trastorno que debe ser tratado con mayor urgencia debido a que ocasiona el deterioro de los riñones, lo que obliga a que en ocasiones los pacientes deban someterse a diálisis. Otros problemas habituales en los niños son la vejiga neurogénica y la dilatación de la vía urinaria, que consiste en la obstrucción en cualquier lugar a lo largo de las vías. “Afortunadamente la inmensa mayoría de los niños que llegan a la consulta con dilataciones de la vía urinaria, son niños asintomáticos que han sido diagnosticados prenatalmente en la ecografía realizada a la madre embarazada”, concluye la doctora Fernández Lucas.

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