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Fisioterapia: el método más eficaz contra la incontinencia urinaria

La reciente campaña de una conocida marca de compresas para la incontinencia ha puesto en pie de guerra a gran parte de los fisioterapeutas de nuestro país. Afirman que gracias a anuncios como el protagonizado por Concha Velasco, no todo el mundo sabe que la fisioterapia es el camino más efectivo para acabar con tan molesto trastorno que, por otra parte, es más común de lo que pudiera parecer a primera vista.

Jorge Sánchez Franco   |  18/11/2003 00:00

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"Las mujeres adultas se identifican con Concha Velasco, y en vez de consultar a un médico, ocultan su trastorno, sobre todo en las primeras etapas, cuando las pérdidas son muy pequeñas y hay más posibilidades de rehabilitación". Al complicarse el cuadro es cuando se empieza a buscar ayuda. A esto se une la preocupación de que en España, a diferencia de otros países, los jóvenes ya están empezando a presentar síntomas de incontinencia urinaria, lo que seguramente tenga mucho que ver con el elevado consumo de tabaco y alcohol, entre otros factores.

La falta de información es patente en España, tanto a nivel del paciente como del propio médico generalista, que en muchas ocasiones posee un conocimiento obsoleto del mismo y causa más daño que beneficio. La incontinencia debe ser tratada por el urólogo o el ginecólogo y la fisioterapia constituye una parte decisiva de refuerzo del equipo, tanto en su manejo farmacológico como quirúrgico. "Lo importante es que trabajemos en equipo", afirma Mónica Castillo. A raíz de esto, se están empezando a crear las primeras unidades de incontinencia en España, como es el caso de la del Hospital Militar Gómez Ulla, en Madrid.

Factores de riesgo

"El protagonista del tratamiento es el propio paciente, al que se le confiere toda la responsabilidad", indica la especialista, que sitúa el sobrepeso como el factor de riesgo más importante. Otros factores de riesgo son: las cirugías pélvicas y abdominales, los traumatismos (únicos o repetitivos), el estreñimiento, el número de embarazos y partos, la edad, el sedentarismo, las enfermedades de transmisión sexual, las enfermedades urinarias y la utilización de ropa ajustada.

Dependiendo de la fase en la que se encuentre la incontinencia, la rehabilitación puede ser total. Es el caso de las fases I y II. En las fases III y IV es más complicado llegar al 100 por cien, pero sí se logra disminuirla considerablemente.

Ejercicios de Kegel

En el tratamiento fisioterapéutico se manejan distintos tipos de ejercicios, que también constituyen un importante recurso para la prevención. Los más básicos y conocidos son los cinco de Kegel. Estos ejercicios se desarrollaron en un principio como un método para controlar la incontinencia de las mujeres después del parto. Hoy día se recomiendan a las mujeres con incontinencia urinaria por estrés, a algunos hombres que sufren de incontinencia urinaria después de la cirugía de la próstata y a personas con incontinencia fecal.

El principio que sustenta a los ejercicios de Kegel es el de fortalecer los músculos del suelo pélvico y mejorar, en consecuencia, la función del esfínter uretral y/o rectal. El éxito de estos ejercicios depende de la aplicación adecuada de la técnica y del cumplimiento estricto de un programa regular.

Identificar los músculos

Algunas personas tienen dificultad para identificar y aislar los músculos del suelo pélvico. Es importante dedicar tiempo para aprender a contraer los músculos correctos. Típicamente, la mayoría de las personas contraen los músculos del abdomen o cadera, que no son los que se busca tonificar. Existen varias técnicas para ayudar a que la persona con incontinencia a identificar los músculos correctos.

Una de las técnicas consiste en sentarse en el sanitario y comenzar a orinar. La persona entonces trata de retener el flujo de orina contrayendo los músculos del suelo pélvico. Esta acción se repite varias veces hasta que la persona reconoce la sensación de contraer el grupo correcto de músculos. No se deben contraer los músculos del abdomen, caderas o nalgas mientras se realiza este ejercicio.

Otra técnica que ayuda a identificar el grupo correcto de músculos consiste en insertar un dedo en la vagina (en las mujeres) o recto (en los hombres). Entonces la persona trata de apretar los músculos alrededor del dedo como si se estuviera reteniendo la orina. Los músculos abdominales y de cadera deben permanecer relajados. Las mujeres también pueden fortalecer estos músculos utilizando un cono vaginal, que es un dispositivo con peso que se inserta en la vagina. Al tratar de mantener el dispositivo en su sitio, las mujeres están empleando los músculos correctos.

Estos ejercicios pueden realizarse en cualquier momento y lugar. La mayoría de las personas prefiere realizarlos acostadas o sentadas en una silla. A las 4 ó 6 semanas se produce una mejoría del 48 al 50 por ciento sólo en incontinencias de estrés.

Las personas que estén inseguras de estar ejecutando el procedimiento de la forma correcta, pueden usar biorretroalimentación y estimulación eléctrica para identificar el grupo correcto de músculos a trabajar.

La biorretroalimentación es un método de reforzamiento positivo. Se colocan electrodos en el abdomen y a lo largo de la zona anal. Algunos terapeutas colocan un sensor en la vagina de las mujeres o en el ano de los hombres para monitorear la contracción de los músculos del suelo pélvico. En el monitor aparece un gráfico que muestra qué músculos se están contrayendo y cuáles están en reposo. El terapeuta puede ayudar a la persona a identificar los músculos correctos para la ejecución de los ejercicios de Kegel.

Estimulación eléctrica

La estimulación eléctrica consiste en el uso de corriente eléctrica de bajo voltaje para estimular el grupo correcto de músculos. La corriente puede aplicarse utilizando una sonda anal o vaginal. La terapia de estimulación eléctrica puede hacerse en la clínica o en la casa. Las sesiones de tratamiento tienen generalmente una duración de 20 minutos y pueden realizarse cada 1 a 4 días. Algunos estudios clínicos han demostrado resultados prometedores para el tratamiento de incontinencia con ganas con estimulación eléctrica. No obstante, hay que tener en cuenta una precaución importante: algunas personas creen que pueden acelerar el proceso aumentando el número de repeticiones y la frecuencia del ejercicio. Sin embargo, este ejercicio en exceso puede más bien causar fatiga muscular y aumentar el escape de orina.

No se deben sentir molestias en el abdomen o espalda mientras se realizan estos ejercicios. Si se sienten molestias, muy probablemente se están realizando de forma incorrecta. Contener la respiración o apretar el tórax mientras contraen los músculos del piso pélvico no es necesario, de hecho, lo correcto es que la persona se relaje y se concentre en los músculos del piso pélvico.

Por último, la incontinencia puede prevenirse al 100 por cien, con los mismos ejercicios que se usan en su tratamiento y algunos consejos básicos: consumo de dos litros de agua al día, frecuencia urinaria al menos cada dos horas e ingerir fibra a diario. Además, es aconsejable evitar la ingesta de bebidas carbonatadas, lácteos y productos enlatados.

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