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La anorexia y la bulimia nerviosa son dos trastornos de la alimentación que han cobrado especial relevancia en las últimas décadas. “Hace 20 años se presentaba un caso de anorexia nerviosa al año, mientras que ahora se dan cerca de tres casos a la semana”, indica el doctor Gonzalo Morandé, del Hospital Niño Jesús, de Madrid.
Elena Escala Sáenz - Lunes, 27 de Mayo de 2002 - Actualizado a las 00:00h.
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La edad de aparición no ha variado tanto como se presume y sigue situándose entre los 13 ó 14 años. Las niñas continúan siendo las más afectadas: ocho por cada varón.
Aunque ambos trastornos se caracterizan por el deseo de perder peso a cualquier precio, la bulimia se distingue de la anorexia por los atracones y las maniobras purgativas.
Lo más habitual es encontrar síndromes parciales o mixtos. En cuanto a su origen, se cree que intervienen factores precipitantes (problemas familiares o típicos de la adolescencia) y predisponentes (obesidad durante la infancia, preocupación por el cuerpo). Aun así, “en el enfermo debe existir cierta vulnerabilidad sin la cual es difícil que se de la enfermedad”, matiza el especialista.
El tratamiento de la anorexia y la bulimia pasa por corregir el patrón alimentario, un plan de reposo, el establecimiento de normas para el uso del cuarto de baño, y el control de la actividad física y escolar. “Lo mejor es retirar al paciente y establecer un plan de vida en el que se le dice lo que tiene que comer, la cantidad, en cuánto tiempo, con quién… Este plan de vida debe ser controlado durante al menos dos años, siempre que se cuente con el apoyo familiar y negociando con el paciente”.
En el caso de la bulimia nerviosa, la terapia puede complementarse con algunos fármacos, como la fluoxetina y topiramate, que no son útiles en el caso de la anorexia.
La recuperación suele ser mayor en niños y adolescentes que en adultos. En el caso de la anorexia nerviosa, se alcanza una recuperación total del 60 por ciento de los adolescentes a los cinco años de tratamiento, mientras que en la bulimia nerviosa llega al 70 por ciento. La mortalidad es del 5 por ciento en la anorexia y del 2 por ciento en la bulimia.
La maternidad a edades avanzadas aumenta las posibilidades de que los hijos desarrollen autismo. Así se afirma en un estudio publicado en la revista Autism Research, y llevado a cabo por el Departamento Health System de la Universidad Davis de California, en Estados Unidos.
©2009. Madrid. Unidad Editorial, Revistas
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