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Las vacunas que contienen mercurio no están relacionadas con la incidencia del autismo en la infancia, concluye un estudio danés que se publica esta semana en Pediatrics, y que contradice las hipótesis que respalda la existencia de un vínculo entre este metal y la enfermedad neurológica.
Redacción Ondasalud.com | 04/09/2003 00:00
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Los investigadores, que estudiaron durante tres décadas los datos recopilados en Dinamarca sobre autismo, no encontraron ningún vínculo entre el timerosal (cuya base es el mercurio y que se emplea como preservante en vacunas) y la incidencia de esta enfermedad.
Muchos padres de niños autistas apuntaron al mercurio de las vacunas para la infancia como la causa de la enfermedad de sus hijos. Los investigadores analizaron los datos de 956 niños diagnosticados con autismo entre 1971 y 2000 y los compararon con la propagación del uso de timerosal en programas de vacunación para la infancia.
La incidencia del autismo comenzó a subir a partir de 1991, incluso entre los nacidos después de 1992, cuando se dejaron de utilizar las vacunas con timerosal. "Nuestro datos no respaldan la correlación entre el uso de vacunas que contienen timerosal y la incidencia del autismo". Sugieren que el aumento de casos registrado en Dinamarca "puede ser atribuible al mayor grado de atención en el autismo y a un cambio en el criterio de diagnóstico".
El Hospital Universitario Reina Sofía, de Córdoba, ha presentado en el LI Congreso de la Sociedad Española de Cirugía Pediátrica, una intervención quirúrgica realizada por primera vez en España.
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