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Integración familiar, clave en el autismo

El autismo es un trastorno del lenguaje y la comunicación que persiste a lo largo de toda la vida. Integrar al niño autista en su entorno y hacerle partícipe de la vida familiar son las pautas que deben seguir los padres para mejorar la vida del paciente.

Redacción   |  30/08/2002 00:00

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Los niños autistas, además de tener que enfrentarse a los problemas que conlleva su trastorno, sufren el rechazo del resto de la sociedad que los etiqueta como 'raros' o 'antisociales'. Esto es un grave error: “Ante todo los autistas son personas y aunque requieren un tratamiento diferente no se debe hacer un compartimento estanco con ellos”, explica María Isabel Bayonas Ibarra, presidenta de la Asociación de Padres de Niños Autistas (APNA).

“La sociedad está empeñada en que se adapten a nosotros, pero también tenemos que adaptarnos a ellos entendiendo sus necesidades”. Según Bayonas, hay tres núcleos imprescindibles donde se debe integrar todo lo posible al niño, “el primero es la familia, el segundo el entorno donde se mueve y el tercero el colegio”.

Familiares
La integración en la familia es fundamental, por eso los padres de hijos autistas deben informarse convenientemente sobre este trastorno e intentar implicar al niño en la vida diaria del núcleo familiar: “Hay padres que los tratan como cestos y no les explican nada porque piensan que no lo van a entender. Hay que procurar que se sientan parte de la familia porque ellos, a su manera, pueden comprender. El niño autista no puede anticipar lo que va a hacer, no puede programar su vida, y a veces reacciona de una manera extraña porque se ve incapaz comunicarse. Hay que aceptarlo”.

Los niños que tienen este trastorno se dividen en cuatro grados: alto, medio, medio-bajo y bajo. Los que se encuentran en el primer nivel tienen un coeficiente alto de inteligencia en algunas áreas, pero están incapacitados socialmente. El segundo significa que el paciente tiene un nivel intelectual normal, con los factores propios del síndrome. Los otros dos grados implican algún tipo de deficiencia mental, lo que ocurre en el 70 por ciento de los casos. Para todos los niños con autismo tener un apoyo especial en el colegio es primordial.

Al no existir cura, el diagnóstico precoz se convierte en el factor fundamental para mejorar todo lo posible la vida del niño, “sólo así se le puede tratar de una manera adecuada”, asegura Bayonas. Con una buena terapia que haga hincapié en el manejo del comportamiento, el apoyo educacional y el respaldo incondicional de la familia, el paciente puede desarrollar sus cualidades y sentirse bien consigo mismo y con su entorno.

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