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La anorexia se previene desde casa

Los principales medios para prevenir los trastornos de la conducta alimentaria pasan por el entorno familiar. Una buena comunicación entre madre e hija ayuda a detectar a tiempo la anorexia.

Dmedicina.com   |  25/11/2004 00:00

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Los expertos calculan que los casos de anorexia y bulimia se han multiplicado por diez en los últimos 20 años, afectando casi al 3 por ciento de los jóvenes madrileños con edades comprendidas entre los 12 y los 24 años. Los Trastornos de Conducta Alimentaria constituyen la primera causa de muerte en edades tempranas, oscilando la mortalidad de los afectados entre el 5 y el 10 por ciento, y la segunda enfermedad crónica de los adolescentes.

La gravedad de estas cifras ha aumentado la sensibilidad social en torno a estas enfermedades lo que se refleja en el incremento de casos que son detectados de forma precoz.

Factores de riesgo de la anorexia

Algunos hechos que predisponen a sufrir problemas alimentarios:

  • Hábitos de comidas: Es frecuente encontrar adolescentes que comen solas, viendo la tele, eligiendo la comida que más les apetece y sin ajustarse a un horario preciso.
  • La etapa de la adolescencia les obliga a hacerse "adultas" rápidamente debido por un lado al ritmo de trabajo de los padres que nunca están en casa y por otro lado a la excesiva confianza y responsabilidad que los progenitores depositan en ellas.
  • La falta de comunicación con los padres, que no conocen
    qué hacen sus hijos durante el fin de semana e ignoran sus preocupaciones y pequeños conflictos.

“La mayoría de las madres españolas detectan el problema que tiene su hija aproximadamente 6 meses antes de que aparezca el cuadro incipiente de la enfermedad”, explica el doctor Morandé, jefe de la Unidad de Trastornos de la Alimentación del Hospital Niño Jesús, en Madrid. “En este sentido se ha mejorado muchísimo. La población tiene cada vez más información y se puede decir que existe una alarma social que facilita la capacidad de las madres para detectar de forma precoz este tipo de patologías”.

Signos de alarma

La madre suele ser la primera persona en percibir que algo le está pasando a su hija. Una preocupación desmedida por el peso o el aspecto físico o ciertos cambios en los hábitos de comidas pueden ser los primeros signos de que la anorexia está empezando a mostrarse. No obstante, en ocasiones los padres desconocen la vida de sus hijas adolescentes, no saben nada acerca de sus nuevas amistades y les resulta bastante difícil sentarse a conversar con ellas para detectar alguna señal de alarma.

La principal estrategia de prevención de los trastornos de la conducta alimentaria pasa por el entorno familiar. Es de gran importancia que los padres depositen cierta confianza en sus hijos, aunque éstos no deben ser tratados como adultos de forma prematura. Es muy positivo que la madre comparta con su hija ciertos espacios de convivencia (como ir de compras, compartir impresiones acerca de sus estudios) y que exista suficiente complicidad para que la hija adolescente le haga partícipe de sus primeras aventuras y conflictos sociales.

En cualquier caso, si se detecta algún síntoma (inapetencia, inicio de dietas estrictas,…) es necesario que la madre empiece a reorganizar su casa de un modo saludable para ayudar a su hija. Debe asumir que ha descuidado determinados aspectos que han de ser revisados: establecer un horario de comidas para toda la familia, no dejar que ella coma sola, supervisar todas las comidas (desayuno, comida, merienda y cena) y sobre todo, hacerle comprender y aceptar su cuerpo y los cambios que está experimentando a raíz de la adolescencia.

El diálogo, principal medida preventiva contra la anorexia

Una buena relación entre madre e hija es la mejor forma de proteger frente a los trastornos de conducta alimentaria durante la adolescencia.

Hay cuatro razones de peso que aconsejan una mayor proximidad de los padres en esta etapa crítica del crecimiento:

  • La madre puede ayudar en gran medida a que su hija comprenda los cambios que sufre el organismo durante la pubertad. Es en este periodo cuando el atractivo físico cobra más relevancia y suele estar más ligado al éxito y se experimentan los cambios físicos más importantes.
  • Si las hijas notan que una amiga tiene problemas, la mejor manera de ayudarla es convencerla de que se los cuente a su madre. A su vez es bueno que una madre conozca y cuide a las amigas de sus hijas, ya que éstas cuidarán de sus hijas cuando no estén con ella.
  • Una correcta alimentación es fundamental para prevenir la anorexia y la bulimia. La madre debe asegurarse de que su hija adolescente toma un mínimo de tres comidas al día, incluyendo un buen desayuno.
  • Al igual que su madre, la hija también es mujer y ambas tienen cosas en común y otras sobre las que discutir. Es importante buscar un espacio que permita hablar de cosas más personales en un entorno alejado de las tensiones del hogar. No se trata de modificar o criticar la conducta de la hija, sino sólo escuchar.

Fuente: Campaña contra la Anorexia "Más Ke Amigas"

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