La meningitis es una enfermedad infecciosa provocada por virus o bacterias que se encuentran en la nariz y la garganta de personas sanas (portadores sanos) que la contagian a terceras personas. La enfermedad provoca la infección e inflamación de las meninges, unas membranas que rodean al cerebro y la médula espinal. Lo normal es que se infecten solo las meninges. En este caso se habla de meningitis meningocócica. En algunas ocasiones el meningococo se introduce en la sangre, diseminándose. A este problema se le denomina sepsis meningocócica. También puede ocurrir que se den ambos problemas a la vez.
La meningitis infecciosa puede estar provocada, bien por virus, bien por bacterias La infección por virus es la más común. Aunque requiere tratamiento hospitalario, suele ser benignas. En ocasiones aparecen como consecuencia de otras infecciones víricas, como las paperas. Cuando es una bacteria el agente causante hablamos de una patología más grave. En ocasiones pueden provocar la muerte.
Una vez contagiada, una persona puede padecer los primeros síntomas entre los dos y los diez días posteriores al contagio. En ocasiones tiene un comienzo brusco, en otros los síntomas son similares a los de un catarro o una gripe. Los más frecuentes y que anuncian una gravedad son:
Existen vacunas para los meningococos tipo A y C. Actualmente se está extendiendo por toda España la vacunación obligatoria el tipo C. Cada vacuna es específica.
La mayor parte de las personas que sufre una meningitis por meningococo se curan sin problemas. El tratamiento consiste en cuidados específicos en el hospital y un tratamiento intenso con antibióticos. Es imprescindible el diagnóstico precoz y la rápida asistencia del especialista. En algunos casos la enfermedad evoluciona con gran fuerza, o afecta a personas con el sistema inmune débil y pueden provocar desenlaces fatales.