La narcolepsia es un trastorno que se caracteriza por tendencias del sueño anormales en las que se incluye una excesiva somnolencia durante el día, la alteración del sueño nocturno y manifestaciones alteradas de la fase REM del sueño. La narcolepsia también se caracteriza por las alucinaciones durante el periodo de sueño-vigilia.
Los científicos no han logrado aún determinar cuales son las causas de este trastorno, sin embargo se ha mencionado que la menstruación, el estrés, los cambios súbitos del ritmo vigilia-sueño, algunas infecciones como la mononucleosis infecciosa y los traumastismos craneales podrían ser algunos de los desencadenantes de esta enfermedad. Asimismo, se trata de una enfermedad familiar, de probable origen genético.
Periodos excesivos de sueño durante el día - Pérdida de las funciones motoras de los músculos - Propensión a caer dormido en cualquier lugar - Alucinaciones vívidas mientras duran los periodos de sueño
Los tratamientos básicos para combatir la narcolepsia se basan en anfetaminas o fármacos similares. Estas sustancias pueden causar hipertensión, alterar el ritmo cardiaco y provocar ansiedad, además de originar cierta dependencia. De este modo, se genera un cuadro de síntomas secundarios por lo que el paciente suspende el tratamiento. Actualmente, existe otro fármaco, el modafinil, que constituye un tratamiento seguro y eficaz para los pacientes con esta enfermedad y además no provoca dependencia.
Sin embargo, este fármaco presenta algunas contraindicaciones, como la interacción con los anticonceptivos orales, por lo que hay que tener precaución cuando se administra a mujeres. Asimismo, es aconsejable que las personas que sufren narcolepsia tomen descansos de 15 minutos durante el día y eviten consumir comidas pesadas. El descanso nocturno debe ser suficiente para evitar la descompensación en el ciclo del sueño.
Esta enfermedad afecta a una de cada 2.000 personas y aparece tanto en hombres como en mujeres. Se caracteriza por la aparición de somnolencia crónica diurna excesiva, comparable e incluso superior a la del que sufre apnea del sueño severa. Suele aparecer en la segunda o tercera década de la vida y acompañarse de crisis de cataplejia que pueden confundirse con epilepsia.
Características de los episodios
Estos ataques pueden aparecer en cualquier momento y en cualquier lugar. Por ello, a las personas que sufren narcolepsia no se les recomienda que realicen viajes largos, que desempeñen trabajos en los que utilicen máquinas peligrosas y que procuren descansar durante cortos periodos al día, así como dormir la siesta. Asimismo, los estadios de sueño pueden durar minutos o, incluso, una hora, dependiendo de si la postura es cómoda o no. Posteriormente al ataque el individuo se levanta descansado hasta que le sobreviene otro.
Por otra parte, si la persona desempeña actividades monótonas como leer, ver la televisión, ir en autobús, escuchar música o después de una comida copiosa los ataques se repiten de modo más frecuente. La risa prolongada también puede provocar un nuevo episodio. Otro de los componentes de la narcolepsia es la parálisis del sueño que consiste en episodios transitorios en los que la persona pierde la capacidad para moverse o hablar y generalmente ocurren durante el periodo de transición entre la vigilia y el sueño.
Como el paciente no puede mover las extremidades ni abrir los ojos, le provoca mucha ansiedad y miedo. Sin embargo, aunque estos episodios pueden durar hasta diez minutos, terminan espontáneamente. Si además, a la parálisis del sueño se unen alucinaciones hipnagónicas, que son experiencias perceptivas vívidas y que suelen ocurrir al inicio del sueño, la sensación de miedo y ansiedad se intensifica. Durante estas alucinaciones se tiene la impresión real de que algo o alguien está presente y pueden ser de tipo visual, táctil, motora o auditiva.