En los meses de verano las personas tienden a descuidar el cuidado de los pies. La mala hidratación, el intercambio de zapatos o andar descalzo por las piscinas públicas provoca que tras el periodo estival, lo que las personas creían durezas en la planta de los pies provoquen tal dolor que sea inevitable la visita al podólogo, donde el diagnóstico es diferente: se trata de papilomas.