Tratamientos para combatir las infecciones de orina

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Señal de baños públicos La higiene personal es muy importante para evitar infecciones urinarias tanto en hombres como en mujeres.

Formas de obtener una muestra de orina

Para diagnosticar una infección de las vías urinarias se realizan cultivos de orina que son técnicas que permiten el crecimiento de las bacterias en el laboratorio. Para ello se requiere una muestra de orina no contaminada proveniente de la vejiga, que puede obtenerse orinando en un recipiente estéril. Otros métodos incluyen la introducción de un catéter por la uretra hasta el interior de la vejiga o la inserción de una aguja en el interior de la vejiga a través de la pared abdominal, llamada aspiración suprapúbica por aguja.

Cómo obtener una muestra de orina en un envase esterilizado:

  • Lavar la abertura de la uretra en la mujer o bien la cabeza del pene en el hombre.
  • Las primeras gotas de orina se dejan caer dentro del inodoro, enjuagando la uretra.
  • Se reanuda la micción, y se recoge una muestra del chorro dentro de un recipiente esterilizado.

Hay distintas formas de recoger una muestra de orina para el diagnóstico posterior de las infecciones de las vías urinarias.

Recogida de orina por micción espontánea

Es un método incruento, sencillo y práctico. Antes de recoger la muestra será necesario un lavado premiccional de la zona que pueda contaminar la orina. Se utilizará la primera orina de la mañana (aunque no es imprescindible). Se desechara el primer chorro, es decir, se empezará a orinar en el váter, pues el primer chorro puede arrastrar gérmenes contaminates. Se recogerá el chorro medio en un recipiente estéril y se enviará rápidamente al laboratorio.

Transporte y conservación de la muestra

Una vez obtenida la muestra es urgente el procesamiento: las orinas deben ser cultivadas antes de una hora tras su obtención. Puede demorarse si se mantiene refrigerada (24 horas a 4ºC).

Es imprescindible para el microbiólogo (médico que realizará el cultivo de orina) contar con información adicional: identificación del paciente, sintomatología, diagnóstico, enfermedad de base, terapia antimicrobiana, factores de riesgo, datos epidemiológicos. Los medios de cultivo a emplear, tiempo de incubación y valoración de los microorganismos aislados, dependerá de ello.

Tratamientos para combatir las infecciones

Las infecciones del aparato urinario se tratan con antibióticos, si están causadas por bacterias, o con antivirales (como el aciclovir) si están causadas por virus (por lo general suele tratarse del virus del herpes). Para administrar eficazmente uno y otro tipo de fármaco, el médico especialista tiene la posibilidad de realizar una prueba de sensibilidad o antibiograma, que le ayuda a elegir el más efectivo contra el tipo de microorganismo que está produciendo la infección.

Los antibióticos más usados son el trimetoprim, la amoxicilina y la ampicilina. También una clase de fármacos llamados quinolonas han sido aprobados en los últimos años para el tratamiento de las infecciones del tracto urinario, como son la ofloxacina, ciprofloxacina y trovafloxina.

Antes de iniciarse el tratamiento con antibióticos, el médico determina si el paciente padece algún trastorno que pueda agravar la infección, como una alteración de la actividad nerviosa, una diabetes o una disminución de las defensas del organismo que pueda reducir la capacidad de éste último de combatir la infección.

Los antibióticos tomados oralmente durante un par de días son generalmente eficaces siempre que la infección no haya provocado complicaciones. De todos modos, los médicos procuran que sus pacientes los tomen durante una semana o dos para asegurarse de que la infección ha desaparecido.

En pacientes que sufren infecciones por Chlamydia o Micoplasma se hace necesario un tratamiento más largo con tetraciclina o una combinación de trimetoprim y sulfametoxazol. Un análisis posterior ayuda a confirmar que el tracto urinario está libre de gérmenes. Los pacientes con infecciones de riñón graves tienen que ser hospitalizados hasta que puedan tomar fluidos y fármacos por su cuenta.

Los médicos opinan que beber grandes cantidades de agua ayuda a limpiar el tracto urinario de bacterias y que es mejor dejar de fumar (el tabaco es el principal causante del cáncer de vejiga) y de tomar café, alcohol y comidas con especias mientras la infección se mantenga.

Si la infección se debe a una obstrucción física de la orina (a una piedra, por ejemplo), puede ser necesaria la cirugía para eliminar aquello que produce la obstrucción o corregir una posible anomalía física como podrían ser un útero y una vejiga caídos.

La litotricia extracorpórea puede desintegrar la piedra mediante ondas de choque producidas mediante un aparato llamado litotritor. También puede eliminarse una piedra del riñón mediante la nefrolitotomía percutánea, que consiste en una pequeña incisión en la espalda para crear un túnel directo al riñón por donde se introduce un instrumento llamado nefroscopio, que sirve para localizar y extraer el cálculo.

Para aliviar los síntomas que producen las infecciones del tracto urinario (urgencia urinaria, dolor al orinar, espasmos...) se utilizan diferentes tipos de fármacos como la atropina y la fenazopiridina.

Prevención de las infecciones de orina

Beber líquidos

Como primera medida preventiva, es aconsejable beber una gran cantidad de líquidos. El chorro de la orina empuja muchas bacterias fuera del cuerpo y las defensas naturales eliminan el resto. En muchos casos de infección urinaria se puede prescindir de tratamiento antibiótico sólo con tomar esta precaución.

Infecciones de transmisión sexual

Son fácilmente evitables; el uso de preservativos suele ser suficiente para impedirlas.

Vacunación

La vacuna contra la infección urinaria tiene un efecto estimulador de la producción de anticuerpos, que se acumulan para defenderse de forma inmediata contra los microorganismos, en caso de que la infección llegara a producirse.

Higiene masculina

Para evitar infecciones en las vías urinarias es importante mantener una correcta y diaria higiene corporal siguiendo las siguientes recomendaciones:

  • La higiene del pene y el escroto ha de ser la misma que la de otras partes del cuerpo: diaria y a base de agua y jabón.
  • Si el pene no ha sido circuncidado, no hay que olvidarse de empujar hacia atrás la piel para limpiar correctamente la cabeza del mismo.
  • Tener presente que la higiene diaria no previene las enfermedades de transmisión sexual.
     

Higiene femenina

Los sprays higiénicos y desodorantes femeninos son normalmente innecesarios; a veces, incluso resultan perjudiciales. Si se utiliza un spray para la higiene vaginal, no hay que dirigirlo nunca hacia el interior de la vagina, ya que puede irritar el tejido vaginal. Si, de todos modos, la piel de la vulva comienza a enrojecerse o a irritarse, hay que dejar de usarlo porque puede deberse a una reacción alérgica a algún componente del producto.

La higiene de la zona genital ha de realizarse empleando agua y un jabón suave una vez al día, para prevenir, entre otras cosas, la aparición de infecciones urinarias. La vagina se limpia por sí misma: sus paredes producen un fluido que arrastra las células muertas y otros microorganismos al exterior.

Este fluido es algo viscoso y produce un olor que no resulta desagradable. Su producción aumenta coincidiendo con la ovulación y durante la excitación sexual. Si una mujer presenta un fluido vaginal copioso, de diferente color al habitual o de olor muy fuerte, probablemente sufra una infección vaginal y deberá consultar con el médico.

Las duchas vaginales son generalmente poco aconsejables, porque arrastran el "tapón" de moco que protege la entrada del cuello del útero de microorganismos infecciosos. A pesar de esto, el médico a veces las recomienda. En ese caso, lo recomendable es mantener algo alejado el mango de la ducha para reducir la presión del chorro de entrada; de lo contrario, los organismos vaginales son arrastrados hacia el útero (matriz), donde podrían causar una infección.

Las bacterias y gérmenes que causan la infección vaginal tienden a desarrollarse en condiciones de calor y humedad. Por esta razón es recomendable utilizar bragas de algodón poco ajustadas (las de naylon provocan humedad y calor en el área genital).

Por último, la higiene anal ha de hacerse siempre hacia atrás para evitar contaminar la zona vaginal con bacterias procedentes del intestino.

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