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Miércoles, 6 de Octubre de 2004 - Actualizado a las 00:00h.
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La asistencia a domicilio del anciano es una opción para aquellos mayores que no tengan una discapacidad psíquica o física muy grave. “La asistencia a domicilio está especialmente indicada en ancianos que no viven solos y que conservan cierto grado de autonomía”, explica Cristina Pascual, psicóloga y especialista en Gerontología de Zurekin, una empresa dedicada a facilitar servicios integrales a personas mayores.
La principal ventaja del apoyo domiciliario consiste en que el anciano no tiene que abandonar su hogar: “Un estudio publicado en 1994 (el Plan Gerontológico de Euskadi) indicaba que el 96,9 por ciento de las personas mayores prefieren seguir viviendo en su casa, incluso en edificios que no reunían todas las condiciones de habitabilidad básicas (ascensor, calefacción)”, argumenta la psicóloga.
Entre los principales inconvenientes de la asistencia domiciliaria destaca la falta de instalaciones básicas en los hogares de los ancianos. Pero es una barrera que se ve compensada por continuar en un entorno conocido, en el que se encuentran a gusto.
Opción preferida
A pesar de ser la opción preferida por el mayor, Cristina Pascual la desaconseja en el caso de los ancianos cuyas facultades mentales se encuentran muy alteradas o que sufren graves discapacidades y que además, viven solos: “En estas situaciones, el anciano necesita de la vigilancia constante que proporciona una residencia, a no ser que se recurra a un apoyo domiciliario de 24 horas”. El precio de este servicio de 24 horas oscila entre los 3.606 y 4.207 euros al mes.
Además de la asistencia de 24 horas, la atención a domicilio se mueve en tres niveles básicos: