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Miércoles, 6 de Octubre de 2004 - Actualizado a las 00:00h.
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Como residente de un asilo de ancianos, la persona mayor tiene los mismos derechos que cualquier otro ciudadano. Así, cualquier anciano sin sus facultades cognitivas mermadas puede tomar decisiones sobre su cuidado médico, administración de recursos económicos, privacidad, información sobre servicios y cuotas, régimen de visitas o control de las actividades en las que participe. Además, las residencias de ancianos deben proveer al que ingrese en ellas o a sus familiares una declaración en la que se detallen los derechos de cada residente.
Por otro lado, los familiares tienen derechos de privacidad cuando visiten al anciano. Los que ejerzan como tutores legales en el caso de que el anciano residente esté incapacitado para la toma de decisiones- deben revisar los archivos médicos y asegurarse de que su familiar está recibiendo la atención, los cuidados y el trato adecuado.
Ayudas y prestaciones
Existen planes que garantizan la calidad de la atención de los ancianos. Por ejemplo, el Plan Gerontológico que se desarrolla a través de Convenios de colaboración con las Comunidades Autónomas. De hecho, en el año 2000 el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales destinó más de 6 millones de pesetas como ayuda a las necesidades de los ancianos que se destinaron a: