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El alcohol, principal factor de riesgo para sufrir un accidente de tráfico.

16/04/2003 00:00

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Más del 90 por ciento de los accidentes de tráfico se deben a factores humanos, un 12 por ciento a factores ambientales como la lluvia, la niebla o la nieve y el 3 por ciento a factores mecánicos. Sin embargo, en la mayoría de los accidentes están implicados varios casos.

El alcohol es una droga psicodepresora que, incluso en pequeñas dosis, influye negativamente en la conducción ya que perturba las aptitudes del conductor. Esta droga, después de ingerirse y al pasar a la sangre se extiende por todo el organismo afectando al cerebro y a la vista. Probablemente, éste sea el factor de riesgo más importante en los accidentes de tráfico.

Las cantidades de alcohol no afecta de la misma forma a todas las personas. Así, habrá individuos que toleren más cantidades y otros que una cantidad ínfima les afecte gravemente. Sin embargo, la creencia de algunos conductores de que por su capacidad de aguante puedan conducir bajo los efectos del alcohol son totalmente erróneas ya que por cada pequeño incremento del nivel en el organismo hay un incremento paralelo de sufrir un accidente, sean cuales sean las condiciones del individuo.

Según la Dirección General de Tráfico (DGT), los efectos del alcohol dependen de:

  • Las condiciones personales como la edad, el hábito y la costumbre.

  • La constitución física del conductor ya que a mayor peso es necesario ingerir mayor cantidad de alcohol para lograr el mismo nivel de intoxicación.

  • Modalidades de la ingestión como la cantidad de bebida y su concentración; modo de consumo de la bebida (en ayunas o durante las comidas); tiempo o ritmo de ingestión de la bebida, o que el alcohol esté gasificado o caliente, ya que estas condiciones potencian la rapidez de aparición de la alcoholemia.



  • Asimismo, el alcohol produce en el individuo un estado de falsa euforia o exceso de confianza en sí mismo que puede perturbar las verdaderas capacidades en la conducción; una apreciación errónea de la distancia de la velocidad y del riesgo; una conducción agresiva, y una reducción del campo visual, así, el ángulo de visión de los laterales disminuye.

    En España la tasa de alcoholemia, que suele alcanzar su punto máxima una hora después de haber tomado la última copa, se ha limitado a un 0,5 gramos por litro de sangre, con carácter general. Sin embargo, algunos conductores de vehículos destinados al transporte de mercancías o al transporte público tienen limitada la tasa de alcoholemia a 0,3 gramos.

















































    Relación
    entre el nivel de alcoholemia, sus efectos en el conductor y el riesgo
    a sufrir un accidente de tráfico


    Alcoholemia
    (g/l)


    Efectos


    Riesgo
    multiplicado por:


    0,15


    Disminución
    de reflejos


    1,2


    0,20


    Falta
    de apreciación de las distancias


    1,5


    0,30


    Subestimación
    de la velocidad, trastornos motores y euforia


    2


    0,50


    Aumento
    del tiempo de respuesta


    3


    0,80


    Trastorno
    general del comportamiento


    4,5


    1,20


    Cansancio,
    fatiga y pérdida de la agudeza visual


    9


    1,50


    Embriaguez
    notoria


    16


    Fuente: Álvarez F.J, del Río MC. Medicina del tráfico,
    1997




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