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El alcohol y la nicotina interactúan peligrosamente

Los efectos dañinos del alcohol sobre el organismo aumentan si la persona es fumadora, según un estudio publicado en la revista científica ‘Alcoholism: Clinical and Experimental Research’. La nicotina actúa reduciendo la concentración de alcohol en la sangre, por lo que la persona alcohólica necesita beber más para obtener una sensación placentera.

Redacción Ondasalud.com   |  16/07/2001 00:00

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La mezcla de alcohol con otras drogas o fármacos puede resultar peligrosa. Durante el embarazo, su combinación con ácido acetilsalicílico aumenta los efectos nocivos sobre el desarrollo cerebral del feto. Tampoco se aconseja su consumo junto a medicamentos indicados contra la acidez de estómago, ya que éstos ralentizan la actividad de una enzima que metaboliza el alcohol, con lo que su efecto tóxico sobre el organismo se prolonga.

Tomar alcohol y cocaína al mismo tiempo daña más al sistema cardiovascular que el consumo de ambas drogas por separado. Además, esta mezcla produce una sustancia llamada cocaetileno, similar a la cocaína pero mucho más letal.

Ahora un estudio publicado en la revista científica ‘Alcoholism: Clinical and Experimental Research’ ha confirmado que la nicotina puede potencial los efectos nocivos del abuso del alcohol. Según explica Wei-Jung A. Chen, del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad A&M en Texas (Estados Unidos), “sabemos que las personas que abusan del alcohol beben hasta conseguir cierta sensación placentera. Además, está probado que los fumadores beben más alcohol que los no fumadores y que los alcohólicos fuman más que el resto de la población”.

Mayor exposición

La investigación realizada por Chen demuestra que altas dosis de nicotina reducen la concentración de alcohol en la sangre. De este modo los fumadores necesitan beber más para alcanzar la embriaguez, por lo que están más expuestos a los efectos dañinos del alcohol.

El metabolismo del alcohol también se ve afectado por la interacción con la nicotina. El primer paso en la asimilación de esta droga es su conversión en acetaldehido, una sustancia química muy tóxica que ocasiona un gran daño en las células. “Aunque la nicotina reduce la concentración de alcohol en sangre, no afecta a los niveles de acetaldehido, que sigue perjudicando al organismo y tiene un efecto pernicioso sobre el cerebro, el hígado y el corazón”, señala Chen.

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