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Hongos en la piscina

Además de un espacio para la diversión, las piscinas y las duchas públicas pueden ser el caldo de cultivo para innumerables hongos y bacterias. La onicomicosis es una de las infecciones más frecuentes y puede causar la destrucción de la uña. Entre los factores que favorecen su aparición se encuentran la falta de higiene de los pies y el uso de calzado inadecuado en vestuarios y duchas.

Redacción Ondasalud.com   |  12/08/2003 00:00

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La onicomicosis es una infección fúngica persistente que, ante la falta de un tratamiento adecuado, puede causar la destrucción de la uña. En la mayoría de los casos está provocada por un hongo llamado dermatófito, que invade la uña a lo largo y por los bordes hasta que se separa del lecho ungueal.

Aunque la enfermedad es poco contagiosa por contacto directo, existe un alto riesgo de infección derivado de los restos de queratina y de uña con esporas de los hongos que pueden permanecer vivos en piscinas y duchas públicas.

Una higiene de los pies inadecuada, la costumbre de no secarlos bien, el uso de zapatos cerrados o de calzado no apto para duchas y vestuarios públicos son algunos de los factores de riesgo que favorecen la aparición de esta infección.

La incidencia de la onicomicosis se incrementa con la edad, alcanzando una prevalencia de hasta el 30 por ciento en las personas de 60 años. Los enfermos con diabetes o sida están especialmente predispuestos a sufrir la infección debido a la disminución de sus defensas. En ocasiones puede conducir a complicaciones más graves como la amputación del miembro en el caso de los diabéticos.

Esta infección puede provocar dolor, ansiedad o afectar a la autoestima en los casos severos. Otras complicaciones asociadas a la onicomicosis son la infección de la piel, riesgo de contagio a los familiares, tromboflebitis recurrente de las extremidades inferiores y celulitis.


Tratamiento prolongado

Los tratamientos para combatir pueden administrarse por vía oral o tópica, aunque es más recomendable la primera vía, ya que el fármaco alcanza todos los puntos de la infección.

En ocasiones el tratamiento se prolonga tanto en el tiempo que el paciente tiende a abandonarlo. No obstante, la aparición de nuevos fármacos ha hecho que la duración de la terapia se reduzca y se obtengan buenos resultados.

La terbinafina se ha constatado como un tratamiento muy eficaz de la onicomicosis. Este antifúngico proporciona altas tasas de curación y bajos porcentajes de recaídas con tiempo de tratamiento corto en una amplia variedad de micosis de las uñas, piel y cabello.

Muchos de los fármacos empleados para tratar esta infección no destruyen el hongo, sino que inhiben su crecimiento. En este sentido, la terbinafina puede ser una buena alternativa para quienes no han respondido a otros tratamientos, ya que además de impedir el crecimiento del hongo lo destruye.

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