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Medición y control de la presión arterial

01/10/2002 00:00

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Cómo se mide la presión arterial

Existen tres tipos de aparatos para medir la presión arterial:

Esfigmomanómetro de mercurio, es el más exacto y menos expuesto a errores, para su uso se requiere un fonendoscopio.

Esfigmomanómetro de aire, es el más utilizado y es también un aparato preciso e igualmente necesita de un fonendoscopio para su uso.

El aparato electrónico, este tipo de aparato se utiliza mucho para realizar el autocontrol, no necesita fonendoscopio porque lleva un detector del pulso incorporado, es de fácil manejo. Se trata de un aparato muy sensible a los ruidos y a los movimientos, para que los valores obtenidos sean exactos, es necesario que el brazo no se mueva y que no se hable.

Es importante que el esfigmomanómetro esté en buenas condiciones y se revise periódicamente.

Además de que el aparato esté en buenas condiciones, para medir la presión arterial se requiere que el sujeto cumpla una serie de condiciones:


Debe estar relajado.


Sentado y con el brazo derecho sobre la mesa.


Sin que la ropa le presione el brazo.


Las piernas no deben estar cruzadas.


Con la vejiga urinaria vacía.


Sin haber comido, fumado, bebido alcohol ni hecho ejercicio físico pesado en los treinta minutos anteriores a la medición.


Medición de la presión arterial

El manguito del esfigmomanómetro debe colocarse a la altura del corazón. El borde superior del mismo debe estar como mínimo 2 cm por encima de la flexura del codo.

A continuación se infla el manguito hasta una presión de 180 mm de Hg, si se sabe que en determinaciones anteriores, la presión sistólica era superior a esta cifra, se infla hasta una presión 20 mm Hg por encima de la última conocida.

Se coloca la campana del fonendo allí donde previamente se ha localizado el latido arterial en la flexura del codo y se procede a desinflar poco a poco el manguito.

El primer latido que se escucha corresponde a la presión sistólica o máxima y la desaparición del latido a la presión diastólica o mínima. En los niños y también en algunos adultos, los latidos no desaparecen; entonces se considera como presión diastólica aquella en la que se modifica la tonalidad de los latidos.

Control de la hipertension

Hay un número de medidas con las cuales su médico puede controlar sus cifras de presión arterial y evitar las serias consecuencias de su hipertensión.

En caso de hipertensión moderada, un plan programado de dieta y ejercicio físico puede que sea todo lo que necesite. Ya se ha visto que existen una serie de circunstancias (hábitos dietéticos y estilo de vida) que están asociadas a la elevación de los niveles tensionales.

Si esto no es suficiente, existe un gran arsenal de medicamentos para suplementar estas medidas. Su médico decidirá qué tipo de medicación es la adecuada para usted y la dosis que debe tomar. No obstante, no olvide que el hecho de tomar "pastillas" para su hipertensión, no implica que usted pueda dejar de hacer la dieta y el ejercicio que le han recomendado.

¿Qué puedo hacer yo por mi hipertensión?

Usted puede y debe llevar una vida normal sí:

Entiende su condición de hipertenso y se lo toma en serio. Recuerde: Usted se puede olvidar de su hipertensión, pero ella no se olvidará de usted.

Sigue los consejos de su médico. No interprete a su comodidad las indicaciones del médico.

Recuerde que usted padece una enfermedad crónica, lo que quiere decir que la medicación la tendrá que tomar de por vida. Si con la medicación tiene la tensión en 140/90 o menos, la medicación se la está controlando muy bien, pero si la deja volverá usted a estar en el mismo punto en el que empezó.

No modifica la dosis del fármaco que está tomando. En caso de que le siente mal o tenga cualquier duda acerca de la medicación, consulte con su médico, él le explicará o cambiará el tratamiento hasta que usted se encuentre bien y su hipertensión esté correctamente controlada.

Establece una rutina diaria para tomar la medicación y se mantiene firme en ello. La mejor forma de no olvidarse de la medicación es tomarla en el momento de una acción rutinaria diaria, por ejemplo con el desayuno.

Practica hábitos saludables, incluyendo: control de peso, reducción de sodio y ejercicio físico. El hecho de que tome medicación para su hipertensión no quiere decir que usted pueda ganar peso o dejar de hacer ejercicio físico. Cuanto menos se mueva y más engorde más cantidad de pastillas necesitará para su control.

Procura no consumir alcohol en exceso. Si bebe, reduzca su ingesta diaria a dos vasitos de vino o tres cañas de cerveza o una sola copa de licor al día. Recuerde que estas opciones son excluyentes, si usted toma dos vasos de vino no podrá además tomar las tres cañas, pero sí podrá tomar 1 vaso de vino y una caña. Si opta por consumir una copa de bebida blanca (ginebra, ron, coñac, etc.) tendrá el cupo de alcohol completo para el día.

Mantiene una actitud positiva ante la vida. Procure en la medida de sus posibilidades, disfrutar de la vida. Ocúpese de las cosas en lugar de preocuparse por ellas.

Controla su presión arterial regularmente. Aunque se encuentre bien acuda a todas las citas que su médico le programe, puesto que a veces es necesario algún cambio en la medicación.

¿Está controlada mi hipertensión?

Saber si está controlada la hipertensión es fácil. Basta con medir la tensión arterial con un aparato llamado esfigmomanómetro o también puede realizarse con un aparato de medición automática.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), considera que 140/90 mm Hg es el límite superior de la normalidad para la presión arterial.

Si su médico mide una presión arterial de 12/7 (120/70), o de 13 y medio/8 (135/80) su tensión es normal. Más allá de ese límite, se inicia una zona fronteriza en la que se requiere una supervisión mas de cerca por parte de su médico.

Si usted tiene menos de 40 años y además de hipertenso es diabético las presiones deben estar por debajo de 130/85 mm Hg.

Si por el contrario, tiene más de 65 años, y dependiendo de las circunstancias de cada paciente, tal vez pueda tolerarse presiones ligeramente superiores a las referidas, pero nunca por encima de 160/95 mm de Hg.

Cuando la presión arterial elevada no se trata, aumenta el riesgo de desarrollar una enfermedad cardíaca, insuficiencia cardíaca o infarto de miocardio; una insuficiencia renal y un ictus a una temprana edad.

La hipertensión arterial es el factor de riesgo más importante de ictus (apoplegía) y también uno de los tres factores de riesgo de infarto de miocardio junto, con el hábito de fumar y los valores de colesterol elevados.

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