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Migraña: opciones terapéuticas

30/09/2003 00:00

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Sólo las personas que han sufrido una migraña saben lo incapacitante que puede llegar a ser. No se trata de un simple dolor de cabeza, la migraña suele ir acompañada por vómitos, náuseas o fotofobia (malestar por la luz) entre otros síntomas. Una crisis puede anular a una persona hasta tres días y si padece el grado severo de la enfermedad, los episodios se repiten hasta una vez a la semana. De hecho, el 10 por ciento de las personas migrañosas padece un ataque semanal. El tratamiento preventivo puede evitarlo.

Cuando aparece la migraña, se puede recurrir al tratamiento sintomático con fármacos específicos para paliar el dolor y reducir su duración. Los medicamentos más empleados son los analgésicos antiinflamatorios (aspirina, paracetamol, ibuprofeno, naxopreno), los triptanes y combinaciones de estos. Muchos afectados cambian de fármacos y prueban distintas variantes, pero no siempre son suficientes para detener las crisis y para ello se ha desarrollado el tratamiento preventivo.

La terapia preventiva (profilaxis) está indicada para personas que sufren crisis muy dolorosas o frecuentes (más de 3 veces al mes) o que tienen ataques cíclicos (por ejemplo con cada menstruación). Estas personas pueden tomar un tratamiento diario para evitar la aparición de la migraña. Las ventajas de la terapia profiláctica residen no sólo en la disminución del número de ataques y de la gravedad de los mismos, sino también en que, a la larga, el paciente no empeora.

“Está demostrado que tener ataques repetidos y frecuentes de migraña modifica las estructuras del cerebro donde se localiza el dolor. Cuantas más crisis, menor es el umbral de sensibilidad, lo que eleva el riesgo de que la migraña se haga crónica”, explica José Miguel Láinez, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Clínico de Valencia.

Más que un simple dolor

El doctor Láinez asegura que hay muchos pacientes que podrían beneficiarse del tratamiento preventivo, pero la visión distorsionada que se tiene de la enfermedad impide no ya la prevención, sino también la propia terapia. “No se da a la migraña la importancia que tiene. Socialmente, el dolor de cabeza se considera una excusa perfecta para no hacer algo. Sin embargo, no debe equiparse una cefalea puntual con una crisis tan debilitante como la migraña. Una persona afectada puede pasar dos años enteros en cama si se suman todos los días que sufre migraña a lo largo de su vida”.

Durante la última reunión de la Sociedad Internacional de Cefaleas, celebrada en Roma (Italia), se han presentado estudios que avalan la eficacia de una nueva terapia preventiva y que vendría a sumarse a otros fármacos ya administrados para evitar las crisis de migraña, como los betabloqueantes o los calcioantagonistas.

El medicamento en cuestión es topiramato, un neuromodulador de los laboratorios Janssen-Cilag que se emplea en el tratamiento de la epilepsia y que ha demostrado reducir el 52 por ciento del número de crisis, en la mitad de las personas que lo tomaron, así como entre un 75 y un 99 por ciento de las migrañas en otro 20 por ciento de los pacientes. Otro seis por ciento de los tratados quedaron completamente libres de los ataques. Para ello, los pacientes tenían que tomar 100 mg diarios de topiramato, repartidos en dos dosis. No se reseñaron efectos secundarios muy graves y a diferencia de otros tratamientos preventivos no producía un aumento del peso.

La terapia preventiva debe tomarse a diario al menos durante tres meses, después la continuidad depende de cada paciente. “Algunos tendrán que tomarla siempre, en cambio, para otros sólo será necesario en una etapa de muchos ataques”.

Descubre tu desencadenante

Otra forma de prevención al alcance de todos los migrañosos es eliminar los factores de riesgo, los desencadenantes de la cefalea. A pesar de que la migraña es un trastorno en el que están implicadas las alteraciones genéticas (el 80 por ciento de los afectados tienen antecedentes familiares), el ambiente también influye.

“Podría decirse que las causas de esta enfermedad se encuentran mitad en la genética y mitad en los estímulos externos. Pero esto no significa que los desencadenantes sean los mismos para todos. Aquí no sirven las listas de alimentos prohibidos. El chocolate puede ir bien o mal según el caso. Cada uno tiene que encontrar sus propios desencadenantes”, explica Láinez.

De ahí la importancia de llevar un diario, en el que tanto insisten los médicos y que debe incluir datos como cuándo comenzó y terminó el ataque, los síntomas y su intensidad y las medicaciones tomadas. El diario aporta perspectiva: Por ejemplo, si la mayoría de la migrañas se producen el fin de semana, quizá habría que revisar los hábitos de sueño en estos días o a lo mejor, las comidas y bebidas, si estas varían.

Capítulo aparte merece el estrés, un gran desencadenante de las cefaleas. “La mayoría de los elementos estresantes son cosas intrascendentes, irrepetibles e irremediables, como un semáforo en rojo. Quizá tengamos que aprender a no dejar que nos influyan tanto”.

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