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¿Síndrome de los Balcanes?

A pesar de que la guerra de los Balcanes ha terminado, las consecuencias del conflicto bélico parecen perpetuarse. La aparición de casos de leucemia detectados en soldados destacados en las zonas bombardeadas por la aviación estadounidense con uranio empobrecido ha hecho estallar la polémica. Los expertos insisten en que la presencia de restos de plutonio en las municiones de uranio empobrecido no pueden ser la causa del llamado sindrome de los Balcanes, ya que según datos del Pentágono y del Departamento de Energía estadounidense, su radiactividad es aún menor que la del uranio empobrecido.

Núria Safont Resardi   |  23/03/2001 00:00

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El plutonio es un material tóxico y radiactivo, aunque el tipo de radiación que emite puede detenerse, según el Foro de la Industria Nuclear (FIN). Su peligrosidad reside en su radiactividad y, principalmente, en su toxicidad.

Las radiaciones alfa emitidas por este isótopo son más activas que las del uranio, aunque la protección es relativamente sencilla, ya que emite fundamentalmente radiación alfa, con una gran capacidad de ionización pero con mucha masa, por lo que la protección frente a ella es fácil, según el coronel Luis Villalonga, secretario técnico de la Inspección general de Sanidad y coordinador del comité científico para el síndrome de los Balcanes. Sin embargo, cuando este elemento se inhala, se ingiere, o entra en el organismo por heridas es muy peligroso. Aunque puede afectar al pulmón, suele fijarse en el hueso originando tumores en un plazo de tiempo relativamente corto.

José Luis Arribas, presidente de la Sociedad Nacional de Medicina Preventiva, ha afirmado que “se necesita saber la cantidad de radiaciones a las estuvieron expuestos los militares y la población civil, la cantidad de plutonio utilizado y la cantidad de residuo que queda en las zonas afectadas”. Por ello ha planteado la necesidad de estudiar seriamente los daños de este elemento radiactivo.

En el mismo sentido se ha pronunciado Luis Villalonga, quien ha destacado que ya se han llevado a cabo estudios epidemiológicos, aunque han sido muy preliminares. Villalonga atribuye a la evolución normal de la naturaleza los distintos tipos de cáncer que han desarrollado al menos seis de los soldados expuestos. Por su parte, José Luis Carreras, catedrático de Medicina Nuclear de la Universidad Complutense de Madrid, ha declarado que desde el punto de vista radiobiológico, no hay ninguna prueba que demuestre un aumento de leucemias debidas a radiaciones ionizantes, ya que es necesario que transcurran varios años y la cantidad de radiación debería ser mucho más alta”.

Ingestión o inhalación

Cuando el proyectil con uranio empobrecido impacta, el uranio reacciona con el oxígeno del aire y forma pequeñas partículas de óxido de material radiactivo que se trasforman en aerosol y se expanden por la tierra, el aire y el agua.

El cuerpo humano puede contaminarse por dos vías: respirando el gas tóxico en el momento en que se produce el impacto o ingiriendo polvo de uranio cuando éste ha llegado al suelo, a través del consumo de vegetales.

El uranio actúa igual que otros metales pesados, por lo que puede afectar a los pulmones, riñones, y en general al sistema nervioso central. Además, por ser un metal radiactivo tiene la capacidad de permanecer en el organismo y de este modo causar leucemia y linfomas.

Prevención

Según los datos aportados por el coronel Luis Villalonga, en marzo de 1999, tres meses antes de que comenzara la misión en Kosovo, se hizo un informe de inteligencia sanitaria. En el documento se analizaban, desde una perspectiva preventiva, todas las condiciones de riesgo, contemplando aspectos tan concretos como los ofidios venenosos, los insectos o el agua, y con los que se elaboraron las medidas profiláticas necesarias, incluido el calendario vacunal.

La aviación estadounidense empezó a utilizar desde abril de 1999 proyectiles perforantes de blindaje con su núcleo de uranio empobrecido en la guerra de los Balcanes. Este metal pesado, es 1,7 veces más pesado que el plomo, con lo que permite destruir blancos con una precisión más alta. El núcleo de uranio facilmente perfora objetos blindados, incaccesibles para proyectiles convencionales.









Antecedentes
Los veteranos de la Guerra del Golfo creen que
los casos que surgen en Italia, Bélgica, Portugal España y otros países
que han participado en los contingentes presentes en Kosovo son muy
parecidos a los que sufrieron tras la guerra en el Golfo Pérsico,
pero no achacan estos síntomas simplemente al uranio sino a diversos
factores como el propio metal, el humo de los pozos petrolíferos,
las vacunas y otros agentes químicos.

Sin embargo, Luis Villalonga ha comentado que lo que emparenta el
síndrome del Golfo con el de los Balcanes es el entorno social. "Lo
que tienen en común es lo anecdótico, puesto que las condiciones geográficas
y las propiamente bélicas han sido diferentes", ha afirmado el facultativo
y ha matizado que el informe sobre el síndrome del Golfo no demostró
que existiera una relación causa/efecto.




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