Herramientas de contenido

Síntomas de la infección de orina

01/10/2002 00:00

Herramientas de Contenido

Dependiendo de la zona afectada por la infección, los síntomas pueden ser unos u otros; no obstante, se pueden citar algunos comunes a la mayoría de las infecciones urinarias:


Necesidad urgente y frecuente de orinar.


Picazón o quemazón en la uretra al orinar.


Enrojecimiento de la vulva y picor vaginal (en las mujeres).


Dolor al orinar y en las relaciones sexuales.


Color turbio, lechoso (espeso) o anormal de la orina.


Aparición de sangre en la orina.


Fiebre y escalofríos (la fiebre puede significar que la infección ha alcanzado los riñones).


Vómitos y náuseas.


Dolor en el costado o espalda (indica infección en los riñones).


A menudo, las mujeres sienten una ligera presión por encima del hueso púbico y muchos hombres sienten una dilatación del recto.


Estar más irritable de lo normal.


Los síntomas infantiles, por su parte, pueden confundirse con otros trastornos; además, se encuentran ante la dificultad de no saber expresar qué les pasa. No obstante, si un niño presenta una infección urinaria puede manifestar los siguientes indicios:



Estar más irritable de lo normal.


No comer como lo hace normalmente.


Tener fiebre sin motivo aparente que además no acaba de desaparecer.


No poder aguantarse la orina.


Sufrir alteraciones en su desarrollo.



¿Quién tiene mayor probabilidad de padecerlas?

Cualquier anormalidad que provoque una obstrucción del flujo de orina (piedras en el riñón, estructuras anómalas...) puede inducir a una infección urinaria. Una próstata dilatada también puede frenar el flujo de orina, por lo que incrementa el riesgo de infección.

Las personas sometidas a exámenes mediante tubos o catéteres o que necesitan sondas pueden desarrollar más fácilmente infecciones procedentes de dichos instrumentos.

El catéter es un buen medio de transporte para que las bacterias consigan llegar hasta la vejiga; las personas mayores son las que se ven afectadas por este tipo de infecciones con mayor frecuencia, así como las que sufren una disminución del sistema nervioso, que les impide controlar la vejiga a voluntad. El personal sanitario debe intentar mantener estéril el tubo en la medida de lo posible.

Por otra parte, cualquier desorden que produzca una supresión en el sistema inmune incrementa el riesgo de sufrir una infección urinaria, ya que este sistema es el encargado de mantener a raya los microorganismos patógenos responsables de las infecciones. Los diabéticos, por ejemplo, corren un riesgo mayor de sufrir infecciones debido a que sus defensas suelen estar afectadas.

También se dan en bebés nacidos con alguna deformación del tracto urinario, que a menudo han de ser corregidos mediante cirugía.

¿Cómo se diagnostica una infección de orina?

Las pruebas y análisis que tendrán que realizarse al paciente dependerán de la zona donde se presume que radica la infección y de los síntomas que éste padezca. Algunas de las pruebas más generales son las siguientes:


Examen físico: El médico palpa la zona abdominal y pélvica del paciente para detectar los lugares con dolor o con enrojecimiento. Además, se realiza un chequeo general y un historial médico.

Análisis de orina: Con una muestra de orina del paciente se examina si ésta contiene algún agente infeccioso (germen nocivo).

Cultivos de orina, líquido vaginal o líquido uretral: Se siembra una gota de algunos de estos líquidos en una placa con nutrientes para bacterias y, después de transcurridas varias horas para que éstas crezcan, se determina qué tipo de bacteria es la causante de la infección y qué antibióticos pueden resultar efectivos (antibiograma).

Citoscopia: Consiste en introducir por la uretra un tubo provisto de lentes y luz para observar directamente el estado de la uretra y la vejiga urinaria.

Ecografía abdominal: Es un estudio indoloro del abdomen que se realiza mediante ultrasonidos que forman una imagen en un monitor, siguiendo una técnica similar al radar o sónar. Esta prueba puede detectar signos de infección en los riñones.

Urografía: Es una radiografía del riñón, para la cual hay que inyectar previamente una sustancia que creará un contraste y el riñón podrá ser observado con facilidad. El contraste se ve disminuido (si existe una infección, el contraste aparece menos nítido).

Herramientas de Contenido