Dieta para la enfermedad de Crohn

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Un plato de comida variada y sana Tener la enfermedad de Crohn no impide poder disfrutar de una comida variada y sana al mismo tiempo.

La enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa forman parte de lo que se denominan Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII). Ambas patologías son nuevas, crónicas, de causa desconocida, evolucionan en brotes de intensidad y duración variable y se manifiestan, principalmente, en jóvenes de ambos sexos.

En el origen de estas enfermedades están implicados factores genéticos que predisponen a sufrir estas patologías y, probablemente, infecciosos (microbacterias o virus) e inmunológicos, es decir, algún defecto en el correcto funcionamiento del organismo. Asimismo, existen factores que desencadenan las fases de actividad de la enfermedad como la dieta, el estrés, el cansancio, la ansiedad, y situaciones emocionales adversas, como la muerte de un familiar o la pérdida del puesto de trabajo.

Los síntomas de esta enfermedad son el dolor abdominal, las diarreas intensas y el estreñimiento, fisuras y úlceras en el ano, cansancio, depresión y pérdida de peso. Asimismo, existen otra serie de síntomas añadidos como la inflamación de los ojos, dolor de las articulaciones, trastornos dermatológicos, piedras en el riñón o la vesícula.

La dieta puede convertirse en la mejor aliada en el control de estas enfermedades ya que puede disminuir la gravedad de los brotes y aumenta la resistencia del organismo. sin embargo, también puede ser un desencadenante de los brotes, por lo que es importante conocer los alimentos que son perjudiciales y los que, por el contrario, previenen las crisis.

Características de una alimentación adecuada

Una dieta correcta debe cubrir las necesidades nutricionales del individuo y no ser irritante para el intestino. Por ello es importante adquirir unos conocimientos básicos de dietética.

¿Cuáles son los elementos nutritivos que componen una buena dieta?

Proteínas:
Las proteínas de origen animal (carne, pescado, leche, huevos) y de origen vegetal (legumbres y trigo) suelen ser bien toleradas por los enfermos de EII, aunque en ocasiones se presenta una intolerancia a la leche y a las legumbres, debido a que los restos de éstas no se digieren. El rechazo que provoca la leche se debe a la ausencia de una enzima llamada lactasa. A veces es necesario un alto aporte de proteínas porque éstas se pierden por el intestino enfermo.
Grasas:
Las grasas dan mucha energía en poco volumen y pueden ser de origen animal (nata, manteca, mantequilla, tocino, carne de cerdo y pescado azul) o de origen vegetal (aceite de oliva, de maíz o de girasol y margarina). Cuando el intestino delgado está afectado no se absorben correctamente las grasas normales. Esto hace que el intestino grueso se irrite y se produzcan diarreas.
Son alimentos energéticos contenidos en las féculas y los azúcares. La mayoría son de origen vegetal : polisacáridos (trigo, patatas, arroz y maíz) y monosacáridos (glucosa, fructosa, azúcar de caña o miel). Un exceso de azúcar puede producir fermentación que genera molestias y diarreas.
Vitaminas:
Pueden ser solubles en grasa (A,D,E,K) y solubles en agua (grupo B y C). El déficit vitamínico puede deberse a que el enfermo tiene que llevar una dieta muy restringida o a la deficiente absorción del intestino. En el primer caso hay que tomar suplemento de vitaminas por vía oral y en el segundo hay que inyectar estos aportes.
Minerales:
Los enfermos que sufren muchas diarreas o pérdidas continuas de sangre tienen un importante déficit de minerales. Son necesarios en pequeñas cantidades: calcio (leche), fósforo, hierro y magnesio (carne e hígado), sodio, (sal común) y potasio (verduras y frutas).
Fibra:
La fibra permite absorber tóxicos y facilita el movimiento intestinal. Generalmente la fibra debe evitarse cuando se tienen brotes de la enfermedad o cuando existe una suboclusión intestinal. Hay diferentes tipos de fibra, algunas son bien toleradas mientras que otras irritan mucho el intestino. Es el enfermo el que debe determinar cuáles
son las que le resultan molestas.
Agua:
Es la única sustancia cuyo exceso no perjudica. Sin embargo, algunos enfermos creen que al agua aumenta las diarreas. Esto sólo sucede cuando se toma rápidamente muchas cantidades a la vez. Los enfermos de EII pueden tener piedras en el riñón por una concentración de orina excesiva o de oxalatos, una sustancia que se encuentra especialmente en las espinacas. Conviene beber mucha agua evitando las grandes cantidades a la vez.
Bebidas:
Deben evitarse las sustancias estimulantes, como el té o el café, porque irritan el intestino. En cuanto a las bebidas alcohólicas, son bien toleradas en pequeñas cantidades. El vino tinto de mala calidad tiene muchos elementos químicos e irrita mucho el intestino; y la tolerancia a la cerveza debe comprobarse de manera individual. No es aconsejable el consumo de bebidas alcohólicas de alta gradación.

 

Reglas generales

El tratamiento de la enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa no cuenta con una dieta única. Un elemento puede sentar bien a un paciente y, a su vez, ser perjudicial para otro. Por ello, es el propio enfermo el que debe determinar si le conviene ingerir cierto tipo de alimentos en virtud de las reacciones que produzca en su propio organismo.
1.  Si no percibe relación entre un alimento y las molestias que siente no hay motivo para que deje de consumirlo.
 
2. La tolerancia a un alimento es diferente dentro y fuera de un brote. Un enfermo puede tolerar todos los alimentos cuando la enfermedad se mantiene inactiva y, en cambio, cuando tiene un brote todos los productos pueden molestarle.

3. Debe probar la tolerancia a un alimento varias veces y siempre junto a otros cuya tolerancia conozca. A un enfermo le puede sentar mal el arroz en paella, por los ingredientes añadidos, y, sin embargo, puede tolerar el arroz blanco.

4. Las molestias provocadas por un alimento al llegar a un sitio estrecho o enfermo del intestino comienzan entre una y seis horas después de comer. En cambio, el dolor que aparece un día después no es atribuible a la enfermedad.

5. El efecto dañino depende de la cantidad que se ingiera del alimento perjudicial.

6. Mastique bien, coma con tranquilidad y descanse después de comer.

7. No abuse de sustancias perjudiciales como el alcohol o el tabaco, ya que pueden irritar mucho el intestino.

8. Procure llevar una dieta sana, amplia y equilibrada en los periodos en los que la enfermedad permanece inactiva.

9. Una dieta sana es aquella que nutre bien a pesar de las limitaciones, disminuye la severidad de los brotes y acelera la recuperación tras los mismos.

 

Lista de alimentos

Esta lista divide los alimentos en tres apartados: los que la mayoría de los enfermos no tolera, los que hay que probar y los que casi todo el mundo tolera. Hay alimentos que aparecen en varios apartados, como la leche. La leche contiene grasa, proteínas, lactosa, vitaminas y minerales. En ocasiones no se soporta la nata, por lo que se puede tomar leche desnatada; sin embargo, cuando no se tolera la proteína se deben evitar todos los productos lácteos. Generalmente el intestino carece de lactasa, una enzima que permite asimilar la lactosa de la leche. Muchas veces sólo hay intolerancia a éste y otros alimentos durante las crisis, pero después se soportan sin problemas.

 

Alimentos ricos en proteínas y grasas

Mal tolerados
Aceites de cualquier procedencia; leche entera, condensada, de vaca de cabra y de oveja; queso graso; helado; carnes grasas (cerdo y pato); carnes fritas; embutidos (chorizo, salchichón y butifarra); salsas picantes; sesos y callos; foie-gras y paté; huevo duro o frito; pescado azul frito (anchoas, boquerones, sardinas, angulas,caballa); pescado en aceite o mayonesa.
A probar
Leche desnatada, en botella o en polvo; requesón o queso con poca grasa (menos de un 50 por ciento); yogur; jamón serrano o cocido con piel; huevos pasados por agua o revueltos hechos en casa; tortilla casera con poco aceite; bacalao sin salsa picante; trucha a la plancha; gambas cocidas o a la plancha; sopa de almejas, marisco o pescado.
Bien tolerados
Carne de vaca o ternera (a la plancha, cocida o estofada); carne picada preparada en casa; lengua y caldo de carne; pescado blanco (besugo, bonito, gallo, lenguado, merluza, mero, pescadilla, rape, salmonete) a la plancha, a la romana o al horno. Como condimento se puede utilizar sal, limón, perejil, laurel, albahaca, tomillo o un poco de ajo. Se debe probar la tolerancia de la nuez moscada y el curry. Evite el uso de pimienta, pimentón, guindillas y mostaza.

 

Fibras, vitaminas y minerales

Mal tolerados
Legumbres (guisantes, lentejas, habas, garbanzos y judías); patatas fritas; cacahuetes y coco; cebolla, coles, coliflor, pimientos, puerros y rábanos; frutos de hueso grande (albaricoques, melocotón, ciruela y cereza); higos y melón.
A probar
Ensalada y verduras frescas bien masticadas; frutos secos bien masticados; acelgas y repollo; ajo, alcachofa, apio, berenjenas, espinacas, judías verdes, pepino y remolacha; tomate crudo, piña, aceitunas y fresa; zanahorias crudas bien ralladas o en zumo; peras, dátiles, uvas, levadura de cerveza; champiñón y setas; sandía, naranjas o mandarinas sin semillas.
Bien tolerados
Patatas cocidas al horno; espárragos y boniatos; zanahorias cocidas; manzanas (bien masticadas o al horno), endivia y apio blanco cocidos, carne de membrillo; mermelada de manzana, pera, plátano, limón, arándanos, y zanahoria; plátanos y guayabas sin pipas.

 

Dulces y bebidas

Mal tolerados
Centeno y pan de centeno; pan muy fresco; todos los dulces, tartas y pasteles que tienen mucha nata, grasa o crema; Churros y mantecados; vino blanco y coñac; zumo de melocotón y albaricoque; leche de coco; coca-cola y combinados alcohólicos; helados.
A probar
Pan integral de panadero (no de fábrica); galletas y bizcochos con poca grasa; copos de avena y turrón bien masticado; bebidas refrescantes con gas, cerveza, vino tinto de calidad (los de baja calidad molestan porque tienen muchos elementos químicos), sidra, licores y anís; zumo de pera, piña, uva, grosella, limón, tomate y naranja; té moruno y de Ceylán; helados caseros y sin nata; tocino de cielo y flan casero.
Bien tolerados
Todas las pastas, arroz y su harina; sémola de trigo y arroz; pan del día anterior (si es del día es conveniente tostarlo); azúcar (no mucha), miel, caramelos y merengue; Los dulces que contengan pocas grasas y aceites sin coco ni cacahuetes; zumos de naranja, manzana y granada hechos en casa; manzanilla, canela e infusiones
de tila.

 

Ver también:

Enfermedad de Crohn

Un nuevo fármaco mejora los síntomas de la enfermedad de Crohn

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