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Objetivo 2004: dejar de fumar

Dejar de fumar es uno de los propósitos más recurrentes del año nuevo. Elegir una fecha significativa refuerza la decisión y todo apoyo es poco en este gran esfuerzo que supone abandonar el tabaco. Estar completamente convencido y recurrir a un médico son factores que pueden garantizar el éxito.

Sonia Moreno - Lunes, 5 de Enero de 2004 - Actualizado a las 00:00h.

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“Normalmente recomendamos que para dejar de fumar se escoja un momento positivo en la vida, en el que no haya muchas preocupaciones y se pueda dedicar tiempo a la deshabituación”, indica Carlos Jiménez Ruiz, director de la Unidad de Tabaquismo del Hospital La Princesa, en Madrid.

La fuerza de voluntad no siempre es suficiente y a veces hay que recurrir a un profesional, lo que puede determinar el éxito del abandono del tabaco. Cuando se realiza por cuenta propia se consigue en un 5 por ciento de los casos, pero esta cifra se cuadriplica con asesoramiento y seguimiento médicos.

“El único tratamiento que se ha demostrado científicamente útil para dejar de fumar es la combinación del apoyo psicológico con el farmacológico. Este último alivia los síntomas de la abstinencia, que se manifiesta con un deseo irrefrenable de encender un cigarro, irritabilidad, nerviosismo y ansiedad”.

Para minimizar el síndrome durante las primeras semanas tras el abandono del tabaco se recurre al tratamiento farmacológico, que puede ser terapia sustitutiva con nicotina (en forma de chicle, parche o spray nasal) o con un fármaco (bupropion). “Los peligros de recaída se concentran sobre todo en las diez primeras semanas, cuando más se acusa la abstinencia. Transcurrido este tiempo, resulta más difícil recaer, aunque si esto ocurre no hay que desanimarse. La mayoría de los exfumadores ha necesitado más de un intento para dejarlo”.

Dejar de fumar implica superar barreras de adicción física, psicológica y social, así que los programas de prevención y tratamiento del tabaquismo en el entorno laboral son medidas de gran ayuda. “Llegar a una regulación del consumo del tabaco en el trabajo constituye un gran avance en esta lucha. Hay que erradicar la complicidad social con este problema sanitario y eso se logra con información”.

Tabaquismo pasivo

El neumólogo destaca la importancia de desterrar entre la sociedad ideas erróneas, como que fumar un par de cigarrillos no es malo o que respirar el humo de los fumadores no afecta a la salud. “Fumar siempre es malo, no hay un umbral de seguridad en torno al tabaco. El número de cigarrillos determina el grado de adicción, pero todos son perjudiciales. Lo mismo ocurre con el tabaquismo pasivo que se ha relacionado con el aumento del riesgo del cáncer de pulmón, el asma y otras enfermedades respiratorias”. Si para dejar de fumar no se encuentran razones suficientes en la salud de uno mismo, siempre se pueden hallar pensando en la de los demás.

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