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Dieta sana y equilibrada para los pacientes con cáncer

“¿Qué tengo que comer doctor?”. Es una de las preguntas más comunes que los pacientes con cáncer y en pleno tratamiento realizan a su médico especialista. Una dieta equilibrada, con alimentos de origen vegetal y pobre en grasas poliinsaturadas son las pautas que los médicos recomiendan para mejorar la calidad de vida.

Marta Novoa   |  16/07/2004 00:00

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Entre el 40 y el 80 por ciento de los enfermos con cáncer presenta algún grado de desnutrición según el tipo de cáncer que padecen, la fase en la que se encuentren y el tratamiento que se reciba. Entre los efectos secundarios por los tratamientos, destacan los trastornos del aparato digestivo, la falta de apetito, la retención de líquidos y la alteración de gustos y sabores. Las primeras consecuencias son perdidas de peso y de masa muscular, que en ocasiones llega a la anorexia. La situación se agrava en las fases mas avanzadas de la enfermedad.

Todos estos datos ponen de manifiesto la importancia de que estos enfermos lleven una buena alimentación y una dieta equilibrada. Para ofrecer a los pacientes, familiares y cuidadores una herramienta práctica de consulta y autoayuda sobre aspectos de nutrición y consejos culinarios, la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) acaba de presentar la segunda edición del libro ‘Recetas de Cocina y Autoayuda para el enfermo’. El libro pone a disposición del paciente con cáncer un manual básico y comprensible que le puede ayudar a majorar su calidad de vida. “Es esencial concienciar a los enfermos oncológicos de la importancia de la dieta para su enfermedad ya que un paciente con cáncer bien nutrido mejora su fisonomía corporal y tolera mejor las resistencias” comenta Miguel Angel Seguí, del Servicio de Oncología Médica del Hospital de Sabadell y coautor del libro.

Tratamiento antitumoral
Cuando un paciente recibe un diagnóstico, los médicos le explican el programa de tratamiento que deberá seguir, tanto terapias con quimioterapia, radioterapia, cirugía o tratamiento hormonal. Pero estos procedimientos, aunque combaten la enfermedad eliminando las células que crecen rápidamente, algunas células sanas pueden dañarse. Entonces es cuando se producen efectos secundarios que generan trastornos alimenticios. Para prevenir los efectos de estos tratamientos se aconseja alimentarse de forma adecuada antes, durante y después de recibirlos. “Es recomendable seguir una dieta pobre en grasas, de fácil digestión la jornada antes de recibir la quimioterapia, durante los días de tratamiento y los dos o tres posteriores” explica Francisca Ruiz, enfermera del Servicio de Oncología del Hospital General de Cataluña y autora de las recetas que se recogen en el libro.

En los casos de inapetencia o mala digestión, se puede fraccionar las comidas en pequeñas dosis, seis tomas diarias por ejemplo, y mantener una comunicación con el enfermo en relación a sus gustos culinarios.

También se recomienda evitar comer alimentos que se pequen al paladar y alimentos a temperatura ambiente o fríos. “Las familias de los pacientes también deben estar pendientes de las dietas de sus enfermos ya que tienen que implicarse de manera directa en la enfermedad” argumenta Mª Luisa Cáceres, doctora del Servicio de Oncología Médica y Servicio de Psiquiatría y Psicología del Hospital General de Cataluña, en San Cugat del Vallés (Barcelona).

Situación actual
En relación con Europa, España siempre ha tenido una posición muy favorable en todo el tema de la alimentación y en la prevención de los tumores, debido a nuestra dieta mediterránea. Pero la cuestiona ha cambiado. Las cifras de cáncer europeas disminuyen de forma global, pero esto no ha sucedido en España ni en los países mediterráneos.”La causa principal es que hemos fallado en la prevención contra el tabaco. Todas las campañas de prevención no han ayudado y los tumores que están relacionados con el tabaco son los que más han aumentado en todos los países del marco mediterráneo así como el de cáncer colorrectal” explica Antonio Antón, presidente de la SEOM.

La dieta mediterránea protege estos tumores, lo que ha hecho saltar algunas alarmas sobre la eficacia de la misma. “La dieta mediterránea es buena, equilibrada, llena de verduras, frutas, aceite de oliva, y pescado. El problema es que se está viendo que no se tiene costumbre de hacer esta dieta” explica Antonio Antón.

Pero sin duda, las prisas y la falta de espacio y tiempo en los servicios de oncología son los causantes de que no se le dé el interés necesario que tienen a los aspectos nutricionales en pacientes con cáncer.

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