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El ejercicio extenuante puntual puede dañar el miocardio

Realizar ejercicio de alta intensidad de forma esporádica y sin el debido entrenamiento puede provocar daños en el músculo cardiaco y alterar los lípidos plasmáticos, según dos estudios realizados por el grupo de investigación Effects-262, de la Facultad de Medicina de Granada.

Isabel Gallardo Ponce   |  25/04/2007 14:11

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Realizar ejercicio extenuante de forma puntual puede producir daños miocárdicos, según un trabajo del grupo de investigación Effects-262, del Departamento de Fisiología Médica de la Universidad de Granada, que se publica en Journal of Sport Medicine and Physical Fitness. Los investigadores advierten de las consecuencias negativas de realizar ejercicio físico de alta intensidad en personas que no se ejercitan habitualmente.

El equipo, coordinado por Manuel Castillo Garzón, estudió los datos de varios ciclistas que participaron en la competición Sierra Nevada Límite 2005, una prueba de bicicleta de montaña que requiere gran exigencia física. En ella los ciclistas realizan un recorrido campo a través que parte de Sierra Nevada, pasa por Granada y asciende de nuevo a Sierra Nevada. La distancia es de 95 kilómetros con un desnivel de 2.340 metros, y al esfuerzo físico se añaden variaciones continuas de presión parcial de oxígeno por los cambios de altitud.

"Nos interesaba particularmente averiguar si había daño en los músculos periféricos, como cabía esperar por el tipo de prueba que habían realizado, y si había también un cierto daño en el miocardio". Para ello se realizaron a los participantes analíticas antes y después de la prueba, en las que se determinaron el nivel de deshidratación, mediante cambios del volumen plasmático, el peso corporal y un estudio analítico que incluía diversos marcadores de daño muscular y miocárdico: CPK, LDH, mioglobina y la más específica del daño cardiaco, la troponina I. Todos esos marcadores aumentaron tras la prueba. "Incluída la troponina I aunque permaneció por debajo del nivel diagnóstico de infarto, 0,5 microgramos por litro. Si se hubiera superado hubiéramos tenido que pensar que se había producido una isquemia miocárdica o incluso un pequeño infarto. Como aumentaron, podemos afirmar que existió un cierto nivel de daño subclínico", y no se conocen los efectos que la repetición de estos daños puede tener en la salud de los deportistas.

Efectos negativos
Aunque el daño no provocó una lesión grave del músculo cardiaco, sino la rotura de algunas fibras, en una persona con poco entrenamiento o con un sustrato predisponente lo subclínico se puede convertir en clínico. Todo depende de la extensión de la lesión: "Detectamos una alteración analítica sin repercusión clínica, pero si se extrapolan estos datos a una amplia muestra de población es previsible que en algunos sujetos ese daño subclínico se hubiera transformado en clínico, y, en definitiva, en un infarto".

El trabajo concluye que la sobrecarga de ejercicio es contraproducente para el cuerpo, ya que supone un estrés importante especialmente para aquellos individuos que no practican deporte habitualmente.

Castillo insiste en la necesidad de evitar la conducta de los weekend warriors (guerreros del fin de semana en inglés): aquellas personas sedentarias que dedican el sábado y el domingo a realizar deportes de gran exigencia física e incluso de riesgo. "Esto no sólo no es positivo para la salud, sino que es negativo si se suman en algunos tipos de deporte los factores de estrés adicional -como por ejemplo en el fútbol los golpes y las caídas- que dañan al organismo y determinan pequeños focos inflamatorios". Si uno está entrenado desarrolla mecanismos de protección adecuados. "No se trata de hacer deporte, sino de estar entrenado para hacerlo".

El grupo de Castillo desarrolló otro trabajo sobre la misma muestra, con el objetivo de determinar las alteraciones en el perfil lipídico y en el estrés oxidativo del ejercicio intenso, y averiguar su efecto a largo plazo. "La susceptibilidad de los lípidos plasmáticos al estrés oxidativo aumentó en un 72 por ciento, aunque los niveles circulantes de colesterol y triglicéridos no se modificaron".

Estos resultados apoyan los del trabajo anterior sobre el efecto perjudicial del ejercicio extenuante en la salud cardiovascular.

Antecedentes científicos
Los antecedentes del estudio de Castillo se remontan a otro publicado por el grupo en 2003 en Journal of Sports Medicine and Physical Fitness, que analizó a varios sujetos deportistas y sedentarios que se ejercitaron en la ciudad y en la sierra. Los investigadores esperaban que la hipoxia resultante de la altitud se reflejase en una mayor respuesta en la hormona del crecimiento. Sin embargo, "en los sujetos entrenados no se observó ningún cambio, mientras que en los no entrenados disminuía la respuesta hormonal por la sobrecarga adicional que supone hacer ejercicio en situaciones de hipoxia". En 2005 publicaron en la Revista Española de Cardiología otro estudio en el que compararon los perfiles lipídicos de varios deportistas, para observar los beneficios de cada deporte, Castillo explica que el "ejercicio es sano pero no es igual para todos los deportes", ya que al analizar a nadadores, futbolistas y jugadores de volleyball se observó que sólo los nadadores tenían mejores cifras que los sedentarios. "Aquellos deportes que someten al cuerpo a un gran estrés físico determinan un deterioro del perfil lipídico". Esto se agrava aún más cuando el sujeto no está entrenado y se somete a un esfuerzo limite.

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