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Elegir un sillín adecuado evita problemas al ciclista

Un ciclista profesional llega a hacer entre 30.000 y 40.000 kilómetros anuales sobre su bicicleta. Disponer de un asiento de características adecuadas es de vital importancia para evitar que las horas en la carretera puedan repercutir en su salud sexual. El sillín idóneo ha de ser suficientemente ancho y con capacidad para amortiguar parte de la presión que ejerce el deportista.

Miguel Castillo   |  21/05/2003 00:00

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Al montar en bicicleta, se mantienen tres puntos de contacto entre el ciclista y la bicicleta: las manos, que descansan sobre el manillar, los pies, que se apoyan en los pedales, y el sillín que soporta las nalgas de ciclista. Esta última zona de apoyo es la más importante, ya que según los expertos, un área relativamente pequeña llega a recibir hasta el 50 por ciento del peso del cuerpo. La presión continuada que se ejerce en la práctica del ciclismo sobre esta zona puede tener consecuencias fisiológicas, que van a ser distintas si el deportista es varón o mujer.

Entre los hombres, como explica Frank Sommer, profesor de la Universidad de Colonia, en Alemania, no es rara la asociación entre ciclismo y problemas de impotencia. Una encuesta realizada entre varones de la zona de Colonia mostraba que los casos de disfunción eréctil eran mucho más frecuentes entre los hombres que hacían más de 400 kilómetros semanales.

Un equipo de investigación dirigido por Sommer midió el nivel de oxígeno en el interior del pene mientras el varón montaba en bicicleta, un parámetro que indica la intensidad de la circulación sanguínea en la zona. Además, el oxígeno es importante para la flexibilidad de los tejidos del pene. “Al comparar los datos de ciclistas que usaban sillines deportivos, usados comúnmente en las bicicletas de carreras, con los de deportistas que utilizaban sillines diseñados para uso diario, que son los que incorporan las bicicletas de ciudad, se observaba que tanto la circulación sanguínea como el nivel de oxígeno dentro del pene eran mucho mejores con éstos últimos asientos”.

Cambios de postura

De igual modo, la postura sobre la bicicleta influye en la circulación de la sangre en la parte externa de los genitales. Además, la compresión de los nervios de la zona provoca sensaciones de entumecimiento. En este aspecto, el menor impacto se logra con una postura totalmente recta, cuando el ciclista se sienta en un ángulo de 90 grados. “La postura del ciclista sobre la bicicleta de carrera, en la que el cuerpo se inclina hacia delante formando un ángulo de 30 grados, lleva a una gran presión en los genitales lo que estrecha los vasos sanguíneos y el nivel de oxígeno dentro del pene disminuye”.

Para proteger frente a estos problemas, el varón ciclista puede seguir una serie de recomendaciones. La más importante es cambiar de postura regularmente, ya que pasar a una posición incorporada estimula la circulación y la llegada de oxígeno. Además, de este modo la pelvis está recta y sus huesos reciben parte de la presión que iría a otras zonas. También es importante disponer de un sillín ancho y con un relleno capaz de absorber los golpes.

Como ha señalado Juan Carlos Segovia, de la escuela de Educación Física y Deportes de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense en Madrid, que ha participado en un simposio sobre ciclismo y salud patrocinado por Selle Royal, empresa fabricante de sillines, “el ciclista de carretera debe encontrar un equilibrio entre aerodinámica y salud. En montaña, donde la posición no es tan importante, el deportista puede beneficiarse de la utilización de sillines más ancho”. El experto ha desaconsejado el uso de sillines con agujeros centrales, que no proporcionan ninguna ventaja frente a los convencionales.

Problemas entre las ciclistas

Las mujeres aficionadas a la bicicleta sufren problemas distintos como consecuencia de pasar muchas horas sobre las dos ruedas. Como indica Luc Baeyens, profesor de Ginecología en la Universidad de Brugmann, en Bruselas (Bélgica), las características anatómicas de la mujer son muy diferentes a las de los varones y por lo tanto, sufren problemas diferentes. “Es frecuente entre las aficionadas a la bicicleta un problema conocido como ‘vulva de la ciclista’, consistente en una inflamación permanente de los labios mayores como consecuencia de una compresión en el área y de infecciones repetidas de la piel del perineo, de gran sensibilidad”.

Igualmente, son frecuentes otras lesiones menores en la zona, como foliculitis y excoriaciones, que aunque pueden ser molestas no derivan en patologías crónicas. En cualquier caso, el experto recomienda mantener una higiene minuciosa, usar ‘culottes’ acolchados y sillines más amplios que los usados por los varones. También es conveniente ir modificando la postura sobre la bicicleta.

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